sábado, 29 de marzo de 2014

En riesgo de pobreza

Estos datos no son de esos ante los que el ministro Montoro, ministro de Hacienda español, pueda mostrar su irritación por que se publiquen (vuelvo a ese asunto en un segundo). Pero son claros: 4 de cada 5 adultos temen caer en la pobreza, en el desempleo o en tener que recurrir a las ayudas públicas para sobrevivir. De hecho, la economía del país se hace cada vez más global (grandes contratos e inversiones en el extranjero, es decir, exportación de puestos de trabajo, con sus más y sus menos), la desigualdad entre ricos y pobres aumenta y los salarios en las fábricas disminuyen (en algunos casos hasta caer por debajo de la línea oficial de la pobreza) mientras se plantean, por parte de los empresarios, nuevas formas de reducir tales salarios y "mejorar" las condiciones de despido (mejorarlas para los empresarios, claro). Una vez más: ¿España? No, los Estados Unidos.
Pero vaya un comentario sobre las Españas a propósito del informe de FOESSA (la fundación de Cáritas para la investigación social con la que he estado en relación hasta que me jubilé) El de Cáritas Europa está aquí. De entrada, la irritación de Montoro al respecto es patética, y más patético es que diga que los datos solo se basan en "mediciones estadísticas". ¿En qué, si no? ¿En la palabra del ministro? ¿Hay que creerle entonces cuando anuncia el porcentaje del déficit público sobre el PIB cuando no se conoce el PIB? Por supuesto que eso no son "mediciones estadísticas": son fantasías aritméticas a las que se puede aplicar el dicho del ministro: "una emisión de informes sistemáticos puramente estadísticos relativos al concepto de pobreza", bueno, en lugar de "concepto de pobreza" hay que poner el concepto de "recuperación".
Los datos de FOESSA tienen una doble fuente para este tema: las estadísticas oficiales y las encuestas que realiza la Fundación y que son técnicamente correctas. Pero el problema es otro. El problema es cómo se "mide" la pobreza y, en concreto, la pobreza infantil. Algunas tertulias radiofónicas al respecto han demostrado hasta qué punto la ignorancia sobre el asunto es enciclopédica (no me las doy de "enterao", pero a mí no me pagan por decir lo que se me ocurra en la radio: lo hago aquí, pero gratis y con no excesiva audiencia).
Y la verdad es que tal medición no es fácil. Como me decía Amando de Miguel, a la pobreza se le puede aplicar el principio de indeterminación de Heisemberg: si ves a los pobres, no puedes contarlos; y si los cuentas, no puedes verlos (cuando estaba en activo hicimos ambas cosas con mis colegas de la universidad). Pero pobres,  haberlos, haylos. Lo sabe bien Cáritas y demás instituciones que están sustituyendo al Estado en la protección de los más vulnerables. Sin embargo, contarlos es difícil... y necesario si queremos saber qué están produciendo las políticas de austeridad y de recorte del déficit que, según el gobierno, nos están llevando a la "recuperación" (del PIB o del Ibex, supongo). 
El texto de Cáritas Europa (no de Cáritas España) sobre España es (obsérvense las fuentes -y del Eurostat viene lo que al Eurostat va, enviado por los respectivos gobiernos):
Spain has the second highest rate of childhood poverty in the EU (exceeded only by Romania and followed by Bulgaria and Greece). The at-risk-of-poverty rate amongst children aged under 18 was 29.9% in 2012, compared with an EU28 average of 21.4% (Eurostat, 2013q). The rate showed a particularly significant rise between 2009 and 2010. The material deprivation rate for children increased between 2011 and 2012 (from 15.6% to 19.4%) (Eurostat, 2013r).
El "at-risk-of-poverty" es una cosa que Eurostat se ha inventado recientemente y que, bajo sus siglas AROPE, queda mucho más presentable que "pobreza", que es algo muy feo y que nunca ha gustado a ningún ministro (recuérdense los comentarios de la entonces ministra socialista de Asuntos Sociales -no de Hacienda- Matilde Fernández al respecto y las reacciones que suscitaron en 1989 -alguna me afectó, pero esa es otra historia-). En los Estados Unidos hay algún senador que dice que la pobreza es una amenaza para la democracia.
Por discutir, que no quede. Y por decir la primera que le viene a uno a la cabeza, tampoco.

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