sábado, 1 de marzo de 2014

El Corán no lo explica toco

El último Comentario de Wallerstein (el 372, en el Fernand Braudel Center) me llega a poco de haber leído una recensión del último libro de Reinares, en este caso sobre el 11-M en la España reciente. No he leído el libro aunque sus conclusiones encajan con mis supuestos: que no fue ETA, que no se trataba de influir en el resultado electoral y hasta que no estaba relacionado con la participación española en la ocupación de Irak. Eso sí: me siento incómodo con la visión de Al Qaeda como una entidad monolítica y jerárquica, cuando hay más de un caso (como puede ser el del 11-M) que parece indicar que hay células franquiciadas y células asilvestradas, cosa que, en ambos casos, no permite hablar de estructura monolítica y jerárquica. Pero esa suele ser la tendencia de Reinares que, sin duda, sabe mucho más que yo sobre terrorismo en general y sobre el islamista en particular, cosa fácil por otro lado. 
Pero a lo que voy es a la manía del recensionista de explicar hechos como el 11-M recurriendo a suras del Corán que llaman a la violencia. Leí el Libro cuando era joven y no recuerdo haberlo encontrado más violento que el Génesis y el Éxodo de la Biblia cristiana común con la judía. ¿Qué querían los yihadistas del 11-M, nos dice? Pues poner en práctica lo que les dicta su Kitab. Causa (Libro), efecto (violencia).
El artículo de Wallerstein (que supongo que traducirá pronto, como suele, La Jornada, periódico mexicano) hace ver lo problemático que es el simplismo de la "causalidad cultural" o "la cultura -la religión- como variable independiente". Que sí, que sí que influye pero hasta ahí no más. Y la prueba está en las complicadas relaciones que hay en Oriente Medio entre distintos lectores del mismo Libro y entre alguno de ellos (la casa de Saud, en Arabia)  y el gobierno de Israel que se supone que es de infieles y, peor que infieles, agresores de hermanos de la ummha, a saber, los palestinos. Si el Libro fuera la "causa", tendríamos que encontrar el "efecto" en todos sus lectores, sunitas, chiítas, wahabitas, salafistas, sufíes. C'est tout.

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