domingo, 23 de marzo de 2014

El papa Francisco y el mercado

El papa Francisco mereció la portada de la revista Time como “persona del año 2013”. Es obvio que el Papa no deja indiferentes a muchos. Están, ante todo, los que aplauden gestos que van desde su sencillez a su decisión de afrontar problemas espinosos como la pederastia de algunos sacerdotes. También están los que, desde dentro de su Iglesia, marcan distancias ante opiniones vertidas por el Pontífice sobre sexo, género y sexualidades. Ha sido el caso del cardenal Burke que, además, había sido defenestrado de la Congregación para los Obispos, y del cardenal Cipriani, arzobispo de Lima. Y podrían estar los que perderían con el intento de Francisco de poner orden en el “Banco del Vaticano”, el Instituto para las Obras de Religión, que habría sido objeto de acusaciones de lavado de dinero que se podría haber producido en connivencia con diversas mafias italianas, cosa que el Pontífice estaría dispuesto a detener aun a costa de su seguridad personal.
La reciente exhortación apostólica Evangelii Gaudium es un caso más, aunque con características propias. Por un lado, ha habido reacciones muy elogiosas por parte de católicos, sobre todo latinoamericanos, en particular si se encuentran cercanos de la llamada “·teología de la liberación”. El ejemplo más notorio ha sido Leonardo Boff. Algunas frases de la exhortación dan pie a ello. Para empezar, el Papa cuestiona la economía sin rostro humano, el consumismo y las extremas desigualdades existentes. A este último respecto, afirma que “mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar”. La raíz de este desequilibrio es doble. Por un lado, proviene de “ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera” y, por otro, de ideologías que niegan “el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común”. Los efectos de tales ideologías llegan hasta el medio ambiente que queda indefenso “ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta”. Muchos católicos “progresistas” lo venían diciendo desde mucho antes.
Otros católicos, en cambio, han tenido reacciones negativas. Un ejemplo: El pasado 8 de diciembre, en la última página del suplemento "empresas" del ABC, venía un furibundo, aunque comedido, ataque contra esas ideas sobre el mercado y el capitalismo ("Se equivoca el papa Francisco", creo recordar que era el título que leí en la edición en papel, aunque no he podido encontrarlo en la edición digital). El autor del comentario no podía aceptar que el papa hablase de la "divinización del mercado" cuando lo que hacía el pontífice era una "demonización del mercado". Por las mismas fechas, algo parecido se había dicho por parte de Xavier Serbia, periodista puertorriqueño, analista del programa “CNN dinero” de la versión en español de la cadena norteamericana.
Claro que no llegaban a los extremos del comentarista Russ Limbaugh titulando (27 de noviembre) “Es triste ver hasta qué punto está equivocado el papa Francisco (a no ser que haya sido mal-traducido por izquierdistas)”. Los puntos de vista del Papa eran calificados de “dramática, embarazosa e intrigantemente equivocados” y avanzaba el calificativo de “marxista” para el Pontífice, cosa que no es la primera vez que sucede y a la que Bergoglio ya ha dado cumplida respuesta en varias ocasiones. Eso sí, diciendo, en las revistas de los jesuitas, “nunca he sido de derechas”.
Pero lo más curioso ha sido la reacción de algunos multimillonarios católicos estadounidenses como Kenneth Langone que insinuó (30 de diciembre) que podría dejar de hacer aportaciones económicas a la Iglesia Católica si el Papa seguía llevando a cabo tales ataques al “capitalismo”.
Tal vez Francisco se queda corto si se tienen en cuenta las multas de la Unión Europea a Deutsche Bank, Royal Bank of Scotland, Société Général, JPMorgan, Citigroup y RP Martin que muestran lo lejana del mercado que se encuentra la actividad financiera de los grandes bancos o los desmanes cometidos por alguno de ellos (JPMorgan, por ejemplo) en el contexto del “esquema Ponzi” que llevó a Madoff a la cárcel. En el sector, la “divinización del mercado” es pura retórica para esos bancos mientras sus prácticas es posible que sean peores que las que la Evangelii Gaudium critica.
(Publicado en el Boletín Cultural de la asociación de jubilados de la CAM, JubiCAM)

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