sábado, 22 de marzo de 2014

Contra las vacunas

Hay varias motivos para estar contra las vacunas. Los hay religiosos. Por ejemplo, el problema que han tenido los que pretendían vacunar contra la polio en Paquistán. Los hay ideológicos, propios de los que rechazan como "alternativos" todos esos inventos. Los hay prácticos (y conozco más de un caso), que son los de los que son conscientes de sus efectos secundarios. Los hay de pura ignorancia, que no voy a comentar. Y los hay que son de "agradecer" a los recortes en sanidad propios de países en vías de subdesarrollo como España.
Algunos de los "prácticos" han terminado evaluando qué arriesgaban vacunándose (o haciendo vacunar a sus hijos) y qué arriesgaban no vacunándose, que me parece es un modo más sensato de plantear la cuestión, extensible a otros medicamentos ya que todos, supongo, tienen efectos secundarios. Se trataría de comparar los tales efectos secundarios con lo que se produciría de no tomar los medicamentos.
El caso de la vacuna contra el sarampión es un caso interesante: el haberla rechazado en plan "New Age" ha producido en los Estados Unidos una crisis sanitaria importante.

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