domingo, 9 de marzo de 2014

Guerra Fría redux

Como el gato escaldado del agua fría huye, las versiones sobre lo que está sucediendo en Ucrania como si se tratase de una Guerra Fria II las tengo que tomar con mucha cautela. Que no pase lo que sucedió con la "crisis de los misiles". Y no soy el único que se siente incómodo con eso de que la Guerra Fría está de vuelta.
Lo de 1962 parecía ser básicamente geopolítico, militar, destrucción mutua asegurada (MAD en inglés). Lo de 2014 parece ser básicamente geopolítico, económico, destrucción mutua asegurada. La diferencia es obvia: entonces las armas de destrucción masiva eran los misiles nucleares, ahora las adm son las ventas rusas de gas y las compras europeas de gas ruso. En uno y otro caso, atrapados unos y otros en un juego de dilema del prisionero del que no saben jugar excepto haciendo como que juegan, es decir, haciendo como que hablan (que es la forma de romper el tal dilema).
El llamado dilema del prisionero es un problema clásico en investigación operativa. Traduciéndolo a literatura, se referiría a una situación como la siguiente: Imagine a dos fortachones e igualmente armados que, muertos de hambre, encuentran un jabato enzarzado en el bosque. Su primera reacción es la de pelear para que el jabato sea del vencedor, pero, como no son tan brutos, parlamentan para arrojar las armas y repartirse el jabato. Mejor, proclaman, medio jabato para cada uno que el riesgo de morir que corren ambos si pelean. Pero, además de no ser brutos, son, desgraciadamente, listos y cada uno de ellos piensa que si hace trampa y, cuando cuenten tres para arrojar las armas, él no las arroja, puede conseguir un doble objetivo: matar al contrincante y quedarse con todo el jabato. Lo malo es que eso lo piensan los dos y los dos quedan prisioneros de una situación en la que, creyendo que obtienen el máximo beneficio particular, lo que obtienen es la máxima pérdida tanto individual como colectiva. Listos sí, pero no inteligentes. 
Otra versión que tal vez sea más pertinente: el asno de Buridan que puede llevar a la destrucción mutua, al acuerdo para repartirse el mundo o al enfrentamiento que entonces pudo ser militar y que ahora podría ser energético, aunque me parece que, en este caso, el perdedor no sería Estados Unidos sino el asno de la Unión Europea.

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