martes, 25 de febrero de 2014

Secretos no-orwellianos sino tontos

El National Security Archive que citaba ayer ha publicado ahora nuevos documentos desclasificados que muestran lo tonto que puede llegar a ser el secretismo de los gobiernos, en este caso el estadounidense (aunque ya me gustaría a mí que se pudiera hacer algo parecido en otras partes del Globo). En este caso, sobre la crisis de los misiles en Cuba (crisis en el Caribe según los rusos, crisis de octubre -de 1962- según los cubanos).
Recordemos: el gobierno de Kennedy, al saber que se acercaban barcos soviéticos llevando misiles a instalar en Cuba armó la marimorena y exigió y consiguió que se retirasen en aquellos "trece días" (ver la película si se está aburrido) que conmovieron al mundo.
Otra versión: después de que los estadounidenses instalasen misiles en Turquía e Italia apuntando a Rusia, los soviéticos decidieron hacer lo propio en Cuba (y ahí sigue la versión anterior).
(Observación: si se busca Wikipedia en castellano, se obtiene básicamente la primera versión; si se accede en inglés se sabe que también había un despliegue previo estadounidense. Curiosa que es la internet).
El planteamiento "occidental" fue que Kennedy había triunfado sobre Jrushchov/Kruschev consiguiendo la retirada de los misiles que iban a Cuba. El mundo, proseguía la historia oficial, mantuvo su aliento ante la inminencia de un intercambio nuclear entre las dos superpotencias y respiró aliviada cuando los barcos soviéticos se dieron la vuelta y regresaron a la URSS. Habíamos ganado.
La historia no se ha re-escrito por parte del Ministerio de la Verdad sino que los documentos estadounidenses que prueban cómo fue la cosa se han vuelto a desclasificar: fue un acuerdo negociado en secreto entre ambas partes de modo que la URSS no instalaría los misiles en Cuba y USA desinstalaría los ya desplegados en Turquía (e Italia, eso no lo tengo claro). Poco orwelliano ya, aunque durante años prevaleció la historia oficial sobre la real.
Y todavía menos orwelliano (y ahí entra el post que cito y sus documentos desclasificados) el que el Departamento de Defensa tache (como todavía clasificado) lo de Turquía, que ya había sido desclasificados y llegue a tachar puntos de mensajes de Jrushchov (lo de Turquía de nuevo) que se habían hecho en público y con toda publicidad por parte soviética. El desclasificador de ahora no sabía que ya había sido desclasificado. Y ese desconocimiento de la historia es más curioso que el intento de reescribirla. De hecho, ese era el argumento de Howard Zinn para explicar lo crédulo que era el pueblo estadounidense: exceso de nacionalismo y carencia de perspectiva histórica. Ya he dicho en otras ocasiones que no es algo privativo de los estadounidenses: sin irme muy lejos, lo encuentro a mi alrededor: exceso de nacionalismo y exceso de manipulación de la historia que es lo mismo que carecer de perspectiva histórica. Me contentaría con que el gato escaldado (engañado anteriormente) huyese hasta del agua fría (presuntas verdades contemporáneas).

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