viernes, 21 de febrero de 2014

Renta o felicidad

Medir el crecimiento económico mediante el PIB es algo que ya desde hace mucho está en discusión. Pero se sigue haciendo. Claro que tiene problemas.
Hay muchas alternativas. Una de ellas es medir la "felicidad" (ya se sabe, si no se puede medir, no se pueden tomar decisiones sobre el asunto, dicen). Pero también tiene problemas, alguno de los cuales es relevante.
Veamos. Hablar en términos de renta, ingresos, fortuna, propiedades es muy unilateral y simplificador. Pero hace ver un "pequeño" problema: que la desigualdad en algunos países (como los Estados Unidos) está llegando a límites insoportables para "los de abajo", que comienzan a protestar aunque, como The Economist se preguntaba hace poco, no esté claro por qué no se levantan y se van a las barricadas.
Hay muchas respuestas: distracciones, "días de la ira", enemigos externos y demás. Pero hay una que cuenta en este contexto: hacerles ver que no están tan mal, comparándoles con otros (fuera del país, los "subdesarrollados") y dentro del país (los ricos e... infelices). La desigualdad en "felicidad" no es la desigualdad de renta. Trabajemos, pues, para que no se hable de la desigualdad de renta, no sea cosa que se convierta en una "Noche de los cristales rotos" como ha dicho un hiper-millonario estadounidense al respecto (citado en el artículo que, a mi vez, he citado más arriba).
Reconocer los problemas (ambas medidas los tiene) no es abandonarlas. 

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