domingo, 23 de febrero de 2014

Política de 1984 en 2014

Lofgren, no Winston, un miembro del Partido Interior que él llama Deep State, describe cómo funciona lo que él ha vivido directamente en Washington. Las similitudes con el 1984 de Orwell son asombrosas, solo que la novela es novela y aquí se trata de una "anatomía" del cuerpo político y una fisiología de su funcionamiento real. No es verdad revelada, cosa que prueban algunos de los comentarios que lo acompañan, en concreto el de Cole, pero no parece que Lofgren pretenda que se trata de una sociedad totalitaria en la que el cambio es imposible. También sobre eso habla alguno de sus comentaristas, con el agravante de considerar el texto en cuestión como algo que se queda corto.
En algún que otro comentario se añade que el fenómeno de Deep State no es exclusivo de los Estados Unidos (se ha analizado en Turquía o en Egipto), aunque tal vez en ese caso se vea con particular claridad.
No es novedad. Galtung usó explícitamente la metáfora de Orwell para caracterizar, en 1984, el hitlerismo, stalinismo y reaganismo en un libro con tal título que traduje al castellano, y también yo la utilicé en 2003 para caracterizar la sociedad estadounidense de entonces (y de ahora, básicamente -por cierto, el título debe decir 2030 y no 2003, haciendo honor a Orwell que escribió en 1948 el libro 1984).
El aporte de Lofgren es el de numerosos detalles de quien ha visto el asunto desde dentro y podría consistir en lo siguiente:
1. Cierto que lo que se ve en la política de Washington es tumultuoso y da para numerosos reportajes periodísticos que incluyen el modo con que las mayorías en las cámaras y las burocracias "atan" el presidente.
2. Sin embargo, lo que se observa al mismo tiempo es que el presidente tiene una enorme capacidad de acción por encima de las cámaras, lo cual también da pie a reportajes, aunque menos numerosos que los referidos al punto anterior.
3. Por por debajo de esa superficie agitada que es el establishment, existe un "Estado Profundo". Es. como he dicho, lo correspondiente al Partido Interior de 1984.que la controla a veces pero que, en todo caso, está conectado con esa superficie que podría llamarse "Partido Exterior". Ahí reside el interés del artículo en cuestión: la cantidad de datos que aporta sobre esa estructura y ese funcionamiento.
4. Las referencias al tercer elemento en la estructura orwelliana son escasas. Me refiero a los "proles", a "los de abajo" que, en una democracia como la de los Estados Unidos son los que votan a los miembros del Partido Exterior, pero no a los del Partido Interior. Aparece, eso sí, al hablar de las maniobras republicanas para evitar que voten los que pudieran tener tendencias a votar por los demócratas. Sobre todo, a las maniobras distractivas, para que no interpreten lo que está sucediendo en términos que dificulten las actividades del Deep State.
5. Una de esas maniobras distractivas es, en la novela y en la narración que cito, la guerra en el exterior y la presentación de un enemigo interior.
6. Winston y Lofgren tienen un rasgo en común: habiendo sido miembros del Partido Interior, han sufrido del "groupthink" (pensamiento de grupo), de esa tendencia de los grupos humanos a generar consensos internos aunque los datos empíricos vayan en contra de tales consensos. No solo sucede en el P.I. Yo lo he visto funcionando hasta en la que fue mi universidad con grupos que mantenían ideas descabelladas sobre la historia local pero que, al mantenerlas en grupo, las tenían casi como "verdad revelada". Pues bien, Lofgren se da cuenta de cómo estuvo inmerso en tal "groupthing"  y cómo y por qué se fue liberando progresivamente de él (Le entiendo: a mí también me ha pasado en otros campos: es casi ley de vida).
7. ¿Es una sociedad cuya estructura ha sido hecha irreversible?¿Se da en otras sociedades? ¿Podría el mundo -el sistema mundial- ser objeto de un análisis parecido? Haría falta, para esto último, un insider que lo contara. Lo más parecido (y bien lejano) es Soros y su dinámica  (la crisis) del capitalismo global.
(Añadido el 5 de marzo: una buena crítica a aquello en lo que se excede Lofgren que, a decir de este nuevo texto, no pecaría por defecto sino por exceso, exceso que impediría darse cuenta de detalles importantes)
(Más aquí)

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