sábado, 8 de febrero de 2014

Paro: estructura y actor

El color del cristal con que se miran los problemas acaba siendo parte integrante de los mismos. Ese cristal, cuando se trata de los llamados "problemas sociales", puede ser ideológico o metodológico, aunque no hace falta pensar mucho para darse cuenta de que ambas perspectivas están relacionadas. Para las ideologías, está claro que, en un extremo, los liberales tenderán a ver el origen y los remedios en las actitudes y aptitudes de las personas, mientras que, en el otro extremo, los marxistas lo encontrarán en las relaciones impuestas por el capitalismo y sus consiguientes interacciones. Traducido a la metodología, los primeros buscarán las respuestas analizando al actor mientras que los segundo lo harán en términos de estructura. En los años 90 dediqué varios artículos a estas diferencias en el campo de la pobreza, pero no tengo enlaces a los que reenviar.
Ahora lo encuentro aplicado al tema del desempleo, básicamente sobre los Estados Unidos, pero, por el mimetismo que todavía se practica, con ecos en posiciones encontradas en otros países. Por un lado, los que dirán (como el "blame the victims") que el problema del desempleo reside en los desempleados a los que habrá que incentivar para que busquen activamente el empleo. Por otro, los que dirán (¿balones fuera?) que el problema está en la situación de la economía y, si me apuran, en el sistema capitalista. 
Con las ideologías es inútil discutir ya que, casi por definición, tal intento se produciría desde la propia ideología. Pero con las cuestiones metodológicas sí se puede discutir: someter a verificación empírica las proposiciones de cada una de las propuestas. El artículo que cito tiene varios enlaces a intentos de verificar tales proposiciones, con "victoria", en el caso estadounidense, de las propuestas estructurales frente a las basadas en el actor y con consecuencias políticas que, por cierto, no coinciden con las observables.
Volviendo a mis viejos artículos y por cuestión de principios, sigo pensando que incluso en el caso de que una de las propuestas tenga mayor apoyo empírico que las otras, como metodología es preferible no negar a priori ninguna de ellas ya que todas ellas aportan sugerencias sobre los factores que producen los problemas en cuestión. Los procesos de empobrecimiento (que sigo pensando que es un asunto más importante que el nivel de pobreza) y los procesos de desempleo: hay factores estructurales y factores individuales que se pueden enumerar, cuyo peso final tendrá que ser determinado empíricamente, pero no negado ideológicamente antes de la investigación.

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