lunes, 17 de febrero de 2014

A favor de la identidad cultural

Parece que en Europa (y no solo en Europa) el Escila y Caribdis entre la xenofobia y perder la identidad cultural propia se resuelve optando por la xenofobia. Defensa defensiva: rechacemos al diferente, que, al fin y al cabo, es un comportamiento que tenemos en común con muchos otros animales. Así seremos "nosotros mismos" como siempre hemos sido.
Mucho más fácil sería reconocer que eso de la "identidad cultural", si se toma con un margen temporal suficiente, no tiene mucho sentido. Las "culturas" (es decir, esas clasificaciones que hacemos a partir de rasgos y comportamientos dominantes en un grupo, aunque nunca coinciden totalmente con todos sus componentes), cambian continuamente: con mucha rapidez en algunos casos (el impacto de las tecnologías de la información es un ejemplo extremo: basta ver quiénes, cuándo y cómo se envían mensajes a través del teléfono portátil), lentamente en otros. El caso es que aquellos rasgos, comportamientos, valores, actitudes, símbolos, creencias que componen eso que llamamos "cultura" y que atribuimos a un grupo (continente, religión organizada, estado, región, municipio, barrio, comunidad de vecinos, empresa, familia) están cambiando continuamente a medida que el grupo en cuestión es interactivo con su cambiante ambiente físico, tecnológico, económico y, sí, poblacional (la historia de la humanidad es la historia de sus migraciones). No hay "culturas eternas" del mismo modo que no hay "lenguas eternas", que también cambian fruto de evoluciones internas y de interacciones con otras lenguas dentro y fuera de su territorio. 
Hasta hace no mucho, los periódicos de referencia franceses tenían a gala no usar anglicismos en sus páginas. Ahora es normal encontrarlos en titulares de la portada, como ha sido normal desde hace mucho más tiempo en los periódicos italianos. Es una anécdota pero que puede extenderse a comida, vestido, música escuchada, valoración de comportamientos etc. 
¿Manipulación por parte de líderes políticos o sociales? En buena medida, sí, aunque no tenga sentido ir en la dirección opuesta y negar rasgos definitorios en el corto plazo. Pero no inmutables.

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