jueves, 16 de enero de 2014

USA for Israel

No me cansaré de decirlo: envidio la transparencia del sistema político estadounidense. No es que sea totalmente transparente (véanse sus servicios secretos, por definición no-transparentes... incluso para los interinos en la Casa Blanca, dicen), pero es muchísimo más transparente que el español y aquellos que, por afecto biográfico, sigo con más detenimiento. Por ejemplo, es relativamente fácil hacerse una idea del dinero y las presiones que el conjunto del "lobby israelí" está poniendo en juego entre congresistas y senadores para que se mantengan actitudes intransigentes y, mejor, belicistas hacia Irán, su gobierno, su programa nuclear y sus supuestas derivas hacia la construcción de bombas atómicas. El presidente Obama ha sido bastante contemporizador y eso no gusta mucho al gobierno de Israel, que, entre otras cosas, quiere ser la única potencia nuclear de la zona, razón por la que apoya (y promueve) la iniciativa del Senado (apoyada por una cincuentena de senadores) para un "Irán libre de armas nucleares". No da para una mayoría que detenga un posible veto presidencial, pero no quita que su composición sea todo menos irrelevante.
Hay manifestaciones y movimientos sociales a favor de la paz con Irán, pero el dinero cuenta y es tan necesario para mantener campañas muy costosas y equipos igualmente costosos -amén de lo que se pueda quedar en el camino desde el donante al objetivo, camino que pasa por el bolsillo de recipiente-.
Hasta ahí, política como la que se puede suponer en cualquier lado, desde el fin de la iniciativa Yasuní-ITT en el Ecuador al salvataje de los bancos españoles o el apoyo gubernamental español a Sacyr (y su posible contribución a campañas electorales españolas y posible participación en la trama Gürtel). Mi envidia aparece cuando pueden verse los datos de las contribuciones públicas de los distintos lobbies (cabildeos, en buen castellano) pro-Israel. No se trata de AIPAC (el comité de acción política "América"-Israel), que no hace contribuciones directamente (y, aun así, es considerado el lobby pro-Israel más importante). Se trata de muchos otros que OpenSecrets ha publicado. Reproduzco los diez primeros contribuyentes en este 2013-2014:
En la página de OpenSecrets que cito, también están las tendencias de dichas contribuciones los últimos años sea en monto, sea en destinatarios (más demócratas que republicanos) y los nombres de los principales receptores junto a la cantidad recibida por cada uno de ellos. Todo esto es público y es de suponer (aunque no tengan la tradición católica) que lo "sumergido" también será real. En países "católicos" casi todo es "sumergido" y, cuando se ponen retóricos, amenazan con prohibir que se produzcan tales aportaciones... en público.
Lo que es asombroso es que el presidente Obama (con Kerry) estén llevando la política que están llevando y que tan poco gusta al actual gobierno de Israel y, en concreto, a su ministro de defensa, que no es, precisamente, una paloma, sino un halcón-halcón. Casi en la línea del recientemente fallecido Ariel Sharon, el de Sabra y Chatila.
Sigo sin ver la viabilidad de un proceso de paz en la zona que vaya más allá de la retórica o de la "victoria final", judía, por supuesto. Lo planteé en el último capitulo de mi último "último libro", q.v.

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