miércoles, 22 de enero de 2014

Peleas entre políticos

El dicho de que “hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido” lo he visto atribuido a Adenauer y a Andreotti. No importa de quién sea, aunque encaja mejor con este último. Lo que importa es que pretende reflejar una situación propia de la política en la que lo peor no viene de los partidos con los que se está compitiendo, sino de los propios compañeros, de los conmilitones. Sin embargo, ni se puede aplicar a todos los partidos ni su lógica es solo la de la política partidista.
Viendo la que está cayendo en el interior de los partidos populares (porque hay varios) y los partidos socialistas (ídem), se podría pensar que la frasecita se les aplica correctamente: peleas internas poco edificantes negando el pan y la sal y terminando en los juzgados. No lo acabo de ver, aunque el caso es más que evidente. Creo que lo que hay es que “donde no hay harina, todo es mohína”. Es decir, que el dicho inicial se aplica a los partidos que se encuentran en condiciones de retroceso. Los partidos que crecen, como UPyD y, encima, son jóvenes -aunque su dirigente lleve en política toda la vida y no se le conozca otra ocupación- , no presentan esas divisiones internas cainitas que tanto entretienen a una ciudadanía asombrada de cómo son capaces de insultarse a través de los medios, lo cual todavía tendría una cierta lógica humana: la de la antipatía personal, que no siempre se puede controlar. Pero es que no es solo insulto: es tomar decisiones contra los otros que ponen en riesgo los objetivos comunes.
El que tengan buenas perspectivas que repartir no basta: viene bien que ya lleven un tiempo de funcionamiento. Miel sobre hojuelas si además tienen pruritos ideológicos de pureza y ortodoxia que siempre han ayudado al PCE-IU-EU-ETC en todas sus subdivisiones y reagrupamientos, independientemente de sus perspectivas electorales inmediatas. Al final, se dedican más energías a criticar al cercano que al lejano (ideológicamente hablando). Lógico: la competencia se establece con el cercano, sea del propio partido sea el adyacente.
Y ahí está, en mi opinión, la razón de fondo de ese “compañeros de partido” que supera a “enemigos”: la competencia por los puestos. El caso extremo que he conocido fue el de un partido, a muchos kilómetros de aquí, que, con sus militantes, no alcanzaba a cubrir todos los puestos en las listas. Ningún conflicto. Si, logrado el poder (como fue el caso),  hay más puestos a repartir que militantes, no hay enemistad que valga. Agrupémonos todos. Incluso aparecerán amigos debajo de las piedras. Pero si los puestos escasean y, parece, van a escasear más, la lucha puede ser encarnizada... dentro del partido, claro. Alguna situación recuerdo en la que, con tal de quedar en puestos “seguros”, no se dudó en reducir las perspectivas electorales de los propios.
Por ahí iría mi explicación: por un lado, el interés personal por encima del colectivo y, por otro, el cálculo a corto plazo por encima de cálculo a medio plazo (a largo plazo, todos calvos o incinerados, así que dicha perspectiva temporal es irrelevante). Lo he escuchado hace poco en un contexto algo diferente: el de la política del gobierno alemán, que responde a intereses (electorales, por supuesto) inmediatos mientras se corre el riesgo, a medio plazo, de producir males importantes a esos mismos electores que ahora piden esas políticas concretas.
Si ahora juntamos ambos criterios tenemos que ir más allá de la política. Interés individual a corto plazo en un extremo y, en el otro, interés colectivo a medio.(o a largo) plazo. El ejemplo que mejor sirve para entenderlo es la cuestión del medio ambiente.
No voy a discutir si hay riesgo inminente de cambio climático o ya es tarde para evitarlo. Ni idea. Sí sé que se ha alcanzado el arriesgado nivel de concentración de CO2 de los 400 ppm, que la situación del Ártico es muy problemática y que el calentamiento de estos últimos años es innegable. No, no me vengan con que en los Estados Unidos han tenido un invierno particularmente frío: el Planeta es un poco más grande -por ejemplo, incluye a Argentina y a Australia-, una golondrina no hace verano -invierno en este caso-, y que lo que  hay que ver son tendencias, en todo caso, de temperaturas medias. Pues bien: mi interés personal en el asunto, a corto plazo, tendrá prioridad sobre el interés colectivo a medio plazo. Y, el que venga detrás, que arree. Como en política.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. 
El "lejano país" es el Ecuador y el partido  el hoy gubernamental Alianza País. La primera vez que se presentaron no pudieron cubrir todas las listas, con lo que hicieron la "machada" de no presentar ninguna, cosa que, por cierto, no coincide, como era de esperar, con la versión oficial del asunto..
El caso que recuerdo en Alicante fue, hace bastantes años, el de una candidata del PSOE que, aunque su partido perdió las elecciones, pudo decir "hemos ganado", es decir que había conseguido el escaño aunque la pelea interna hubiese sido uno de los factores que llevaron a la derrota de su partido en aquel momento)

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