viernes, 31 de enero de 2014

Historias nacionalistas

El pasado encuentro sobre "España contra Cataluña"  tiene algo en común con algunos comentarios sobre los contenidos previstos por la nueva ley de educación (española, por supuesto) para Ciencias Sociales en el apartado "La Historia":«España en la Prehistoria: Paleolítico y Neolítico», «España en la Edad Antigua: Características generales de la época. La romanización. El legado cultural romano» o «España en la Edad Media: El reino visigodo». A saber: suponer que Cataluña / España (táchese lo que no proceda) ya existía desde la noche de los tiempos.
La defensa españolista de tales despropósitos es clara: "lo único que pretende el temario es explicar las diferentes etapas históricas 'en el territorio que hoy es España'". Como supongo que diría la defensa catalanista en la misma dirección. Lo que tienen en común es extrapolar las fronteras del presente "hacia atrás".
Cierto que tal propósito tiene sus dificultades: las fronteras actuales son tan arbitrarias como lo fueron las antiguas, y tomarlas como punto de partida es muy problemático para los que se encuentran en tales fronteras. Pienso en el Valle de Arán para Cataluña o en Cataluña para España. O, sin salir del Estado español, los municipios que han sido adscritos a una región/nación o a otra en la primitiva demarcación de Javier de Burgos y, posteriormente, han sido cambiados de adscripción o se está trabajando en que tal cambio se produzca. O el curioso caso del condado de Treviño, por no hablar de las fronteras con Portugal: Olivenza / Olivença.
Pero es que se pueden llegar a decir curiosas barbaridades. Hace algunos años, mis estudiantes ecuatorianos me preguntaban "Doctor, usted que conoce bien el Perú, ¿qué piensan ellos de nuestro inca?". La lógica era clara: extrapolaban hacia atrás las actuales fronteras entre ambos países (problemáticas, por cierto, hasta haber provocado más de un enfrenamiento armado) y encontraban una vieja guerra civil entre dos pretendientes al incanato en el Cusco. ¿"Nuestro" inca?. Nonsense. Efectivamente, no existía ni el Ecuador ni el Perú.
He leído el texto de FAES con sus 20 preguntas sobre la secesión de Cataluña y sus tajantes respuestas. De su segunda parte, concluyo que si no se cambia la Constitución española es porque no se quiere. No quiere su gobierno, vanos. De la tercera, son los catalanes los que tienen que evaluar si les conviene o no la separación y si asumen sus costes en función de sus beneficios. La idea manifestada por Esquerra Republicana de que es España la que perdería con la secesión no es considerada en el documento. Pero es la primera parte la que me interesa porque es la que hace al caso. En ella hay un punto que vale la pena subrayar a propósito de la última Guerra Civil Española (ha habido varias) que tuvo a españoles en un lado y en otro (y a españoles españolistas también) del mismo modo que hubo catalanes en un lado y en otro y hasta, si me apuran aunque creo que no está en el texto, catalanes catalanistas en un lado y en otro.
Entiendo por qué se recurre a plantear este problema "a banderazos", lo diga Agamenón o su porquero. Sin paralelismo alguno, lo digan  unos u otros.  Se rata de intereses electorales ya que mucha gente reacciona visceralmente a las viscerales banderas. Sin embargo, creo que es un ejercicio higiénico el reconocer el poco fundamento empírico que tienen tales intentos o los intentos de desmontarlos desde la otra orilla, tipo FAES, asumiendo que "nosotros" sí que existimos desde la noche de los tiempos. Algunos vascos lo han pretendido. Los mitos son muy sufridos. Como el de Guillermo Tell. Pero la historia, para ser tal, ha de ser intersubjetiva, no basada en esa fraudulenta extrapolación.

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