viernes, 17 de enero de 2014

Enemigos cambiantes

Los talibanes, en Afganistán, eran aliados de los anglosajones contra el Ejército Rojo que acudía a apoyar al gobierno comunista de Kabul en aquel tiempo. Después resultaron ser enemigos fundamentalistas, machistas y retrógrados. Entre los que luchaban contra los ateos comunistas estaba La Base, Al Qaeda, como ya se ha comentado hasta la saciedad y olvidado inmediatamente. Es decir, fue aliado para pasar a enemigo.
Ahora se ha dado un nuevo paso. Grupos vinculados a Al Qaeda han sido aliados de los anglosajones contra el gobierno sirio. Después, han resultado enemigos, con lo que el gobierno de Al-Assad ha pasado a ser visto con otros ojos. Tal vez no amigo, pero sí puesto en su lugar ya que Al Qaeda (o los grupos vinculados, como franquicias, a La Base) ha vuelto a ser percibida como riesgo importante. Más importante incluso que el riesgo que suponía el gobierno de Al-Assad.
Aliado-enemigo a batir-aliado- riesgo a considerar. Obvio: no hay amigos o enemigos sino aliados coyunturales. Ninguna novedad. Pero sí una llamada de atención ante los esfuerzos propagandísticos en cada una de las coyunturas, esfuerzos llamados al éxito dada la dificultad que tiene el proyecto de aclararse en tal galimatías. Por ejemplo, si no se introduce el papel de Israel y sus cabildeos en los Estados Unidos o el acercamiento entre Arabia Saudita e Israel (y no se olvide el papel que los saudíes han tenido en todo este embrollo, no solo proporcionando wahabitas dispuestos a morir por la causa, sino también aportando apoyos económicos para la extensión de tal versión política).
La próxima vez, cuando se intente que usted se crea que hay enemigos por cuestiones de contenido ideológico (que incluye la religión), tómeselo con calma.

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