viernes, 24 de enero de 2014

Alasita

Compra y vende. Hoy comienza en La Paz, Bolivia, la Feria de Alasita, de origen aymara-tiahuanacota, solar (se celebraba el 21 de diciembre, solsticio de verano), convertida con el tiempo en una feria de las miniaturas de lo que uno desea. 
El personaje central es el Ekeko (Iqiqu), en la actualidad portador de bienestar, fecundidad y prosperidad. Por suerte, tengo uno y lo conservo en una vitrina en la parte principal de mi casa aunque confieso que no le doy de fumar, con lo que la prosperidad que me ha traído hasta ahora es la del funcionario primero y la del jubilado después. Tampoco está tan mal. He intentado convencerle de que hiciese que me tocase la lotería, pero por lo visto este dios, como tantos otros, no tiene jurisdicción en mi pueblo. 
Como se puede ver en la fotografía que adjunto (pido disculpas por la mala calidad, pero mi tableta android no da para más), su rostro no es muy "indígena" aunque lleve un ch'ullu (kastilla simipi -kastellanopi- chullo) y calce ushuta (ojota).  Más parece el rostro de un q'ara, un blanco, criollo, hacendado tal vez. Chapetón en todo caso y, encima, panzón. Igual tiene alguna relación con la fiesta de San Isidro que analicé someramente hace muchísimos años en la Cochabamba de mi tesis doctoral. Origen pre-hispánico, sí. Pero el tiempo todo lo borra y ahora es colonial en el mejor de los casos. El peruano José María Arguedas ya encontró (y de él aprendí) que pretender encontrar pre-hispánicos era desconocer lo profundo que fue el enculturamiento durante la colonia y la república. No necesariamente más en una que en otra. Para colmo, encontrar ekekos en tiendas de la avenida Río Amazonas, en Quito, Ecuador, hace pensar que tiene el mismo papel que los "san pancracios" en las tiendas de mi pueblo, que, por cierto, están siento sustituidos lentamente por esos gatos chinos que mueven una mano o pata anterior interminablemente.



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