jueves, 12 de diciembre de 2013

Sudáfrica, antes y después

No hay por qué extrañarse del extraño consenso en torno a Mandela. Más allá de dignatarios circunspectos que cumplen con su papel ceremonial (incluido el presidente del Banco Mundial) y masas enardecidas que también lo hacen, la historia es la que es
Cierto que hacen falta mitos (según el primer artículo que cito, el de Mandela unido al de Gandhi y del Che Guevara) o, mejor, cierto que los mitos sirven para algo. Pero sigo pensando, con el Evangelio, que "la verdad os hará libres" y que la libertad es un bien precioso que hay que cuidar. Por ejemplo, planteando la necesidad de reducir las desigualdades si lo que se busca es esa libertad o liberación o como quiera llamarse a, primero, que no te engañen; segundo, que no te exploten; tercero, que puedas elegir -libertad para-; y cuarto, que no te sojuzguen -libertad de-. Algunos mitos, tal vez, sirvan para movilizar a los humanos en este último sentido (y, tal vez, en el segundo). Sin embargo, no tengo claro que si contienen fuertes dosis de engaño sean realmente útiles para ello, no siéndolo para el primero de los sentidos indicados. No me convence la liberación basada en la mentira o el engaño.
Si se ha leído el último de los artículos que cito, léase y disfrútese este párrafo del discurso del presidente del Banco Mundial que también cito:
El mundo ha perdido a un hombre que dio un arcoíris de posibilidades para un país que fue segregado en blanco y negro. Su labor en pro de la humanidad permanece con nosotros. Él enseñó al mundo que no importan los pecados del pasado, no importa el horror del apartheid, el camino a seguir hacia la paz incluye el perdonar pero no olvidar, que hay no sólo que recordar lo que pasó, sino también ofrecer una mano con el fin de comenzar de nuevo.
También se puede comparar con este, escrito en primera persona. Si los textos con los que, profesorilmente, pretendo que se compare no se entienden (porque están en inglés), compárese con este  y véase que la tendencia a dejar fuera unos aspectos u otros de la historia es epidémica. Como lo es dejar fuera a unos o a otros. Como dejar fuera a De Klerk.
Eso sí: ha faltado tiempo para que en Palestina se dijese algo sobre el apartheid que se padece en la zona. Ya lo dijo Jimmy Carter en su criticado (por algunos israelíes) libro:
Portada

2 comentarios:

  1. Seguramente la fabricación de mitos responde a esa necesidad del ser humano por aferrarse a algo. Mandela podrá ser el padre de la patria, pero allí persiste una apartheid social. En cuanto al régimen político no conviene olvidar la frase de Edmund Burke: "el precio de la libertad es la eterna vigilancia". Un blog muy interesante José María. Los buenos profesores nunca dejan de enseñar. Saludos de un antiguo alumno.

    Mario Corbí

    ResponderEliminar