miércoles, 11 de diciembre de 2013

Nacionalismo para mindundis

La cantante Tina Turner, el cofundador de Facebook Eduardo Savarin, Denise Rich y la heredera Isabel Getty, todos ellos estadounidenses, y los franceses Gérard Depardieu y Bernard Arnault, este último el más rico de Francia, tienen dos cosas en común. La primera y más evidente es la de ser ultra-ricos y venir, con nombres, apellidos y fortuna en la lista de Forbes y, concretamente, en la del Wealth-X Institute. La segunda es la de haber cambiado recientemente de nacionalidad o estar en trámites de lograrlo.
No es nada raro. Según el Departamento del Tesoro estadounidense, el número de personas que habían pedido dejar de ser estadounidenses había alcanzado su nivel más alto en 2011 con 1.781 solicitudes. Sin embargo, entre enero y septiembre del presente año, la cifra ha llegado ya a 2.369. No tengo datos de otros países y, en consecuencia, tampoco los tengo de España, aunque son conocidos los casos de deportistas/artistas “españoles” que han buscado domicilio fiscal en territorios no-españoles.
Por lo que leo, se trata de una tendencia en aumento a escala mundial. De hecho, en los recuentos que publica anualmente el Wealth-X Institute, el número de hiper-millonarios crece de manera significativa en algunos países, fruto precisamente de la llegada de estos buscadores de nueva nacionalidad. Se trata de Suiza, Singapur, Hong Kong, Islas Caimán y Luxemburgo.
Visto lo cual, algunos países, como Malta, han iniciado una política de “ciudadanía a cambio de inversión”: usted trae su dinero aquí, nosotros le daremos un tratamiento “suave y reconfortante” y, a cambio, le declaramos ciudadano de nuestro país, compatriota de los restantes nacionalistas que creen que “morir por la patria no es morir: es vivir”, como raza el himno nacional colombiano. El caso de la “rusificación” de Depardieu fue muy  comentado y supongo que algo parecido sucederá con Tina Turner. Los centenares (probablemente millares) de personas que han hecho lo mismo, seguirán discretamente su proceso de des-nacionalización y re-nacionalización.
“Nación”, originariamente, era el lugar de nacimiento y los lugares de nacimiento se podían juntar. En la vieja Sorbona medieval, los estudiantes estaban agrupados por sus “naciones” que, en muchos casos, era lo mismo que su lengua materna. Era, pues, una universidad “internacional” antes de que la palabrita adquiriese un sentido diferente con la aparición de la ideología nacionalista que propugnaba que había una cosa empírica que se llamaba “nación”, que uno nacía dentro de una de ellas y que a dicha cosa se le debía lealtad. Hay diversas variantes dentro de dicha ideología, pero todas tenían (y tienen) un elemento en común: que toda nación debe tener su Estado y que todo Estado debe procurar ser una nación. Cierto que, recientemente, ha aparecido una nueva especie, la del Estado Plurinacional (como en la Constitución boliviana), pero la mayoría de Estados siguen jugando con la idea de que Estado-nación-nacionalidad-pasaporte-impuestos están en el mismo orden de cosas.
Sin embargo, lo que estos hiper-ricos que he citado ponen de manifiesto es un elemento que oculta la ideología nacionalista, sea estatal -el españolismo, para entendernos- o subestatal -el catalanismo, para intentar entendernos-. Como tal ideología, tiende a igualar a los que están dentro de su correspondiente nación y en plan casi religioso. Algo así como la epístola de Pablo de Tarso a los Gálatas: “No hay aquí judío, ni griego; no hay siervo, ni libre; no hay macho, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. Traducido a la ideología nacionalista: no hay orígenes remotos, ni clase social, ni género ya que todos sois uno en la Nación. Somos una nación. Y punto.
El Manifiesto Comunista decía que “Los trabajadores no tienen patria.  Mal se les puede quitar lo que no tienen.  No obstante, siendo la mira inmediata del proletariado la conquista del Poder político, su exaltación a clase nacional, a nación, es evidente que también en él reside un sentido nacional, aunque ese sentido no coincida ni mucho menos con el de la burguesía”. Que, de hecho, no tengan patria, mal se aviene con el fuerte nacionalismo que se constata precisamente en el “proletariado” y, aunque no gustase a los redactores del Manifiesto, con mucha más fuerza entre las clases medias.
Resumiendo: aunque pueda haber falsa conciencia (se equivocan cuando hablan de nación como si fuese homogénea) o mala conciencia (quieren engañar ocultando quiénes ganan y quiénes pierden con dicha ideología), el caso es que hay algunos hiper-ricos muy poco nacionalistas. Y cuando se le niega la nacionalidad a alguien, seguro que no es un hiper-rico. Todavía hay clases.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 12: Para el caso catalán, aquí se plantea en términos de clases, sin negar, eso sí, el aspecto identitario)

1 comentario:

  1. http://www.lansky-al-habla.com/2013/12/un-genero-artistico-muy-raro-las.html

    Un saludo

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