sábado, 14 de diciembre de 2013

Lectura sobre la India

Se trata de una larga recensión sobre un libro de Anderson sobre la ideología india, escrita desde una perspectiva enraizada en la India. Me ha interesado por varias razones.
La primera, porque me aporta mucha información sobre un sistema poco conocido y muy mitologizado. Un "emergente" que ha tenido sus oscilaciones económicas, siempre manteniendo un sistema formalmente democrático (e insisto en lo de formalmente, porque ese es uno de los argumentos de Anderson).
La segunda porque, aunque sea marginalmente, reduce la idolatría hacia Gandhi y Nehru, cosa que va en paralelo con parecida reducción respecto a Mandela. Fueron gigantes, pero no dioses. Que la cita más dura contra Gandhi venga de Trostky, no deja de tener su ironía.
La tercera porque, por un lado, muestra la dificultad que tienen las ciencias sociales (occidentales en origen y colonialidad) para dar cuenta de realidades diferentes, distintas y distantes. En concreto, para la intersección entre clase social y casta. Pero, por otro, la dificultad de escapar de ellas. Me recuerda a los indigenistas andinos, fuertemente anticoloniales defendiendo sus raíces ancestrales, pero que citan a Foucault o a Bourdieu (versión estadounidense) con profusión. El autor de la recensión es un buen ejemplo: hace ver ambas dificultades y, en el caso de la segunda, cita profusamente a Max Weber en contraposición al Marx que usa, distantemente, Anderson.
Me parece que el recensionista acaba aceptando que la revolución llevada a cabo por las castas altas para lograr la independencia frente a Inglaterra se quedó en eso y no dio pasos importantes hacia la igualdad social (algo parecido a lo que Pilger dice sobre Mandela: que disminuyó la distancia entre blancos y negros, pero aumentó entre negros y negros). Pero también aporta el dato de gobiernos de partidos de los dalit (la casta inferior, los intocables) que tampoco han sido espectaculares en la lucha contra la corrupción y la violencia inter-cultural (sea étnica o religiosa). Eso sí, tanto el Partido Comunista como los maoístas (naxalitas) han tenido un peso importante en gobiernos locales o han tenido una influencia igualmente constatable en el gobierno central.
La última, porque las comparaciones con el otro "emergente" de la zona, la China por supuesto, son interesantes: unos manteniendo, al menos verbalmente, los lazos con el hinduismo (explícitamente por el Bharatiya Janata Party) mientras que los otros han desmontado el confucianismo que todavía aleteaba en algunas ideas del Mao post-marxista. El fantasma de Lenin recorre el tema.

No hay comentarios:

Publicar un comentario