martes, 31 de diciembre de 2013

Izquierda y progresismo

Vale la pena leer este artículo de Eduardo Gudynas comparando lo que decía la izquierda latinoamericana de los años 60 y 70 (ay, sí: contra Franco vivíamos mejor en España) con lo que están haciendo los actuales gobiernos latinoamericanos llamados "progresistas" si se prescinde de su retórica presente (y olvidando que lo de los años 60 y 70 también tenía una fuerte dosis de retórica). Digamos que hay un cierto desfase entre lo que se proponía entonces por los de la izquierda certificada y lo que hacen ahora los gobiernos que, a veces, se llaman de izquierdas, aunque las más de las veces prefieren llamarse "progresistas", en terrenos que van desde su idea del "desarrollo" a lo que entonces se llamaba "profundización de la democracia" pasando por la lucha contra la corrupción. Y ahí es donde tengo que dar un salto: el gobierno español no es ni de izquierdas ni progresista (a lo más, era de "centro reformista" aunque ahora es difícil no clasificarlo de derecha pura y dura -desde su legislación sobre el aborto a la que va contra la expresión y la manifestación-): según lo que ahí aparece, si se tiene en cuenta la práctica y se olvida de la retórica, no hay tantas diferencias entre algunos gobiernos "progresistas" latinoamericanos actuales y el gobierno actual (se le clasifique como se le clasifique) español y, ya puestos, también el catalán. Retórica al margen, insisto.
Ahora bien, los gobiernos llamados 'progresistas', tal vez aprovechando su petróleo y su extractivismo, incrementan su gasto social, en educación y sanidad, y reducen el hambre, la pobreza y la desigualdad. En cambio, el gobierno conservador español,  forzado tal vez por los efectos de rescate bancario, nacionalización de entidades financieras y generosas subvenciones a las mismas, reducen el gasto social, en sanidad y educación, mientras aumenta la pobreza y la desigualdad. Todo es comparar.

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