sábado, 7 de diciembre de 2013

El país más corrupto del mundo

La publicación del informe de Transparencia Internacional sobre la percepción de la corrupción en los distintos países y territorios (177 en total) ha tenido, como todos los años, sus ecos en la prensa. Que si Bolivia había subido o bajado un puesto, que si Chile ha bajado dos puestos, que si Costa Rica va detrás de Chile y Uruguay en América Latina, que si la corrupción (y no la percepción de la misma, que es de lo que trata el informe) había aumentado tanto o cuanto. En España el asunto era el del aumento de dicha percepción, solo superado por el aumento en Siria, con lo que el país pasaba del puesto 30 al 40, alejándose de la impoluta Dinamarca (number one) y acercándose, aunque de lejos, a países en guerra civil (Siria), ocupados (Irak), en descomposición (Somalia) o herméticos (Corea del Norte).
En el prólogo a mi librito sobre la corrupción, Alberto Acosta hace una crítica frontal a dicha institución, partiendo de experiencias históricas en su país, el Ecuador. Pero no es eso lo que me ocupa. Me ocupa el eco (inútil) de dichos "ranking".
Por eso me ha interesado este post de Juan Cole sobre las diez razones por las que considera a los Estados Unidos el país más corrupto del mundo, aunque en la lista de T.I. ocupe un discreto puesto 19 empatado con el Uruguay. Campañas políticas poco transparentes, uso continuo del lobby para "orientar" las decisiones políticas, utilización del monstruoso gasto militar para inyectar dinero a las empresas privadas, espionaje masivo a sus ciudadanos, presiones exitosas de los más ricos para que se les deje ser todavía más ricos reduciendo sus impuestos (con algunas excepciones, añado, como Warren Buffett pidiendo que su presión fiscal se acercase a la de sus subordinados), abuso de la información privilegiada y así hasta 10. 
En el fondo e indirectamente, es una buena crítica al informe de T.I. y eso que en éste se dedica un buen espacio a las cuestiones metodológicas que tiene el comparar lo incomparable (y que ya están en el documento que las originó). Eso sí: que, sin comparar, está fuera de cuestión el que en España hay un clamor creciente sobre la difusión del comportamiento corrupto. He llegado a oír decir con toda seriedad que sería "el país más corrupto de Europa, solo comparable con Italia". Pero sí parece que, al margen de cuantificaciones problemáticas, la percepción de la corrupción ha aumentado en España. 10 puntos o 5 puntos, tanto da. Lo que da es que no se perciben medidas apropiadas para investigar lo que ahora se denuncia y pertenece al pasado sin darse medios para evitar lo que se pueda estar produciendo en este campo ahora mismo. Si lo que ahora emerge, en el sentir de muchos, es la punta del iceberg del pasado, no es ociosa la pregunta sobre las raíces que ese pasado pueda tener en el presente. Eso sí: el gobierno central quiere suprimir, so capa de austeridad, los tribunales de cuentas y defensorías del ciudadano a escala autonómica. No creo que sea para que, así, se vigile todavía menos el comportamiento de la administración pública, sea de interinos (los políticos, aunque los hay de larga duración) sean hasta ahora estables (los funcionarios, cuya estabilidad no sería extraño ver reducida).

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