sábado, 2 de noviembre de 2013

Religión o política

La alianza entre los gobiernos de Arabia Saudita (un país que tiene el nombre de sus gobernantes, la familia Saud) y de Israel (un país cuyos gobernantes tienen el ideal de convertirse en un Estado étnico) es vista como poco probable por los que creen que la religión es la causa de sus diferencias. Por un lado, los musulmanes y, por otro, los judíos (una de "buenos" y "malos", aunque cada cual adscribe los papeles a su manera). Cierto que los saudíes han conseguido un Estado religioso y nada democrático. Pero, como digo, el Estado judío es todavía un ideal para el que los palestinos con ciudadanía israelí (aunque no nacionalidad) son un estorbo, además de los palestinos (musulmanes la mayoría, pero con fuerte presencia cristiana) en los alrededores. Además, lo de "judío" pide alguna explicación si es que de religión hablamos: hay ciudadanos israelíes (con nacionalidad) que no son practicantes de ninguna religión, los hay "moderados", los hay fundamentalistas (haredim) y los hay "falashas" (de origen etíope), junto a las diferencias sociales entre askenazis y sefardíes.
Pero a lo que iba: la relación Arabia Saudita - Israel (para ser exactos, entre sus respectivos gobiernos) no tiene nada que ver con la religión sino con la geopolítica. He dicho muchas veces (y sé que copio de alguien, pero no recuerdo de quién) que la política cambia de manera muy rápida mientras que las mentalidades tienen un ritmo de cambio mucho más lento (la economía no es tan lenta, pero tampoco cambia del día para la noche). Si la religión fuese la causa de aquel desencuentro o conflicto, el acercamiento actual (bendecido por los neocons, como he comentado citando la fuente) sería imposible. En cambio, al tener causas políticas, el cambio no es impensable. De producirse y consolidarse, habría que revisar muchas inercias intelectuales cuando se habla de lo que sucede en la zona.
Todo hay que decirlo: no peguemos ahora un bandazo y neguemos cualquier peso a la religión. Lo tiene. Es constatable, aunque no sea más que en el plano descriptivo o analítico. Faltaría más. Es evidente que existen partidos islamistas como los ha habido "democristianos" en Italia, protestantes y católicos en Irlanda del Norte y ortodoxos judíos. Yéndose lejos, Weber, en su discutida y muy discutible tesis sobre el origen del capitalismo, además de sus consideraciones sobre las "afinidades electivas", distinguía entre países católicos y países protestantes y, dentro de estos, entre regiones católicas y regiones protestantes.  Pero no conviene exagerar, a no ser uno se resigne seguir la agenda de unos u otros creyendo que, por fin, ya lo entiende todo. Mala cosa es cuando uno cree que ya lo tiene todo claro: es signo de que no lo tiene. Y lo digo consciente de lo claro que lo tengo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario