miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿Qué hacer?

Hace pocos días Gallup publicó los resultados de una encuesta en la que había preguntado qué se podía hacer para mejorar la economía del país. Las entrevistas se hicieron en los Estados Unidos, pero creo que las respuestas son interesantes pensando en territorios más cercanos al lector. No me reprimo y añado algunos comentarios, recordando, por enésima vez, que no está claro lo de “vox populi, vox Dei” y que una cosa es que la gente piense algo y otra muy distinta que tal cosa sea la adecuada por el mero hecho de ser deseada o apoyada por mucha gente.
Una primera cuestión se refería a qué puede hacer el gobierno (federal). Y la respuesta más frecuente era “Crear empleo / Contratar a más gente”. La tienen clara: los de “menos estado, más mercado” que dicen que “el estado no es la solución: es el problema” siguen dictando el “qué hacer” aunque ahora su retórica haya cambiado. Ahora es el “más sociedad civil y menos Administración” que ha propuesto el presidente Fabra. No planifican poner en práctica políticas de empleo (no solo de “emprendedores”)  ni aumentar el número de funcionarios o, por lo menos, de contratados por el gobierno.
La segunda era más esperable: “Que el Parlamento y el gobierno trabajen juntos / Que se hagan las cosas”. Menos cháchara, menos insultos cruzados, menos maniobras distractivas y menos discusiones sobre el sexo de los ángeles y más trabajar por que salga adelante la economía. Pero de verdad.
La tercera es problemática si se la relaciona con la primera (apoyada por otros encuestados): “Equilibrar el presupuesto / Reducir el gasto”. Hay doce puntos de diferencia entre la primera respuesta y esta, pero... Bueno, puede no haber contradicción: se puede equilibrar el presupuesto y reducir el gasto sin congelar el número de funcionarios y su salario. Por cierto, durante el “shutdown”,  los parlamentarios siguieron cobrando, su gimnasio siguió funcionando y los asesores siguieron recibiendo sus dineros públicos.
La cuarta es una agrupación de respuestas contradictoria: “Bajar los impuestos / Hacerlos más justos”. No es lo mismo. Sin embargo, no sería de extrañar que se siguiesen bajando los impuestos de “los de arriba” por aquello de que no van a ser ellos los que financien el gasto de esos perezosos y desarrapados que viven de la sopa boba gubernamental. Si, en cambio, la cosa va de justicia, parece que la propuesta no iría en la línea de subir los impuestos de “los de abajo”.
Y una más, la quinta: “Detener la ayuda exterior / Ayudar a la gente de aquí”. Es un argumento que se escucha de vez en cuando. Es, aparentemente, más realista. Nada tiene que ver con la justicia a la que me acabo de referir, pero sí desconoce el “egoísmo ilustrado” que puede haber detrás de esa ayuda, además de que los estadounidenses están convencidos de que se dedica a ello un 10 % del presupuesto cuando, en realidad, es el 1 %.
La encuesta no terminaba ahí. También se preguntaba qué podían hacer los empresarios para mejorar la economía y las respuestas eran también llamativas.
La primera, de nuevo, era la de “Crear empleo / Contratar a más gente”. Si lo que esperaban de su gobierno se parecía a una carta a los Reyes Magos, este caso es peor. Tal vez los gobiernos tengan como función crear empleo, corrigiendo al mercado, pero la función de los emprendedores no es crear empleo, sino conseguir el beneficio que, muchas veces, se consigue reduciendo el empleo.
La segunda era sugestiva: “Devolver las manufacturas a los EE.UU.”. Es decir, acabar con la deslocalización, la exportación de empresas (a veces, con ayuda gubernamental) en lo que supone de creación de empleo fuera y destrucción del mismo en el lugar del que escapan.
La tercera habrá hecho suspirar a los empresarios: “Aumentar los salarios / Salario mínimo”. En complicado, sería “demand side economics”, contribuir al aumento de la demanda... que es exactamente lo que no sucederá ya que menos salarios significa mayores beneficios de inmediato. A medio plazo, vaya usted a saber quién está interesado en ello.
La cuarta es estrictamente local y se refiere a la reforma sanitaria (Obamacare).  La quinta, en cambio, es más generalizable: “Que el Congreso y el gobierno trabajen juntos / Reducir el papeleo”. Es otra extraña agrupación de respuestas espontáneas (los entrevistados no disponían de una lista sobre la que elegir) y no acabo de entender qué hace aquí.

Pero sí parece que son problemas parecidos con argumentos diferentes. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

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