jueves, 24 de octubre de 2013

Washington: potencia e impotencia

Un brillante artículo de Tom Engelhardt sobre la situación actual del papel de los Estados Unidos y sus perspectivas de futuro. El primer párrafo es antológico: se trata de una enumeración, con datos y enlaces, del poder militar de dicho país capaz de dividir el Planeta en seis comandancias, tener despliegue aéreo y naval por todo el mundo, disponer de un presupuesto militar inigualado y, en definitiva, ser la mayor potencia que ha conocido al historia de la Humanidad. Pero...
La cuestión es saber qué se puede conseguir con dicho poderío. Y, a lo que dice y parece ser cierto, muy poco: pueden destruir y desestabilizar. Y punto. Los ejemplos recientes son obvios: Afganistán, Irak, Libia y han estado de hacer lo propio en Siria, de lo que fueron salvados por Putin, estuviese o no de acuerdo con Kerry para producir y aprovechar el "despiste" que permitió salirse del embrollo.
Y, claro, si pueden hacer tales cosas, es obvio que pueden amenazar con hacerlo. Por eso, como explica Chomsky, procuran ser obedecidos en plan mafioso: lo peor no es que se les desobedezca sino que otros lleguen a pensar que se les puede desobedecer... que es lo que está sucediendo pasito a pasito.
¿Futuro? Visto el inmenso fiasco de Irak (hay que recordar las enormes bases militares que se construyeron en el momento -con beneficio de las empresas que consiguieron el contrato público, por cierto- y en qué han quedado esos elefantes blancos en el desierto, derruidos y saqueados por los lugareños) y visto el apetito insaciable por hacer la guerra (ya he comentado aquí el posible interés económico en ello), quedan, a decir del autor que cito al principio, pequeñas guerras a partir de micro-conflictos. La cosa ya no da para más.
No es fascismo. Creo que exageran los que tal cosa dicen. Pero sí podrían tener un papel en el sistema mundial parecido al que tuvo la Alemania de Hitler. Destrucción, y no necesariamente creativa.
(Añadido el 28: el artículo de Engelhardt está traducido al castellano aquí)
(Añadido el 1º de noviembre: Wallerstein, aquí, incide en la paradoja de una hiperpotencia militar que, por más drones que utilice, no puede conseguir sus propósitos pie a tierra y destruye más de lo que construye. El asunto de la NSA indica hasta qué punto Washington ha perdido el respeto que se le tenía hace, sin ir más lejos, diez años. Dos puntos de cara al futuro: el hundimiento del dólar y la caída en los niveles de vida de los estadounidenses. También en este caso supongo que tarde o temprano traducirán el Comentario en La Jornada mexicana)
(Añadido el 3 de noviembre: Publica Ha'aretz algo a tener en cuenta, una vez que los Estados Unidos e Israel han sido los dos únicos países a votar en contra del embargo cubano en Naciones Unidas. Se trata de una parte del presupuesto militar del gobierno israelí y que es superior al gasto social y en educación:
The portion of the defense budget allocated for salaries, pensions, rehabilitation and payments to families is hitting a record high of NIS 18.6 billion this year - that's more than the total Public Security Ministry budget, Israel's higher education budget and the entire Social Affairs Ministry budget.
Obsérvese que no habla del presupuesto de defensa sino de una parte del mismo que, encima, es "información clasificada". Y sábese que Israel comparte información con la NSA, pero que también es objeto de espionaje)

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