miércoles, 16 de octubre de 2013

La caída de un imperio

Si yo fuera profesor universitario, propondría a mis estudiantes que ejerciesen de tales (es decir, a los que estudiasen, que ya sé que no son la mayoría) esta tarea: comparar, por un lado, lo que Johan Galtung analizó en 1979 comparando la caída del imperio romano y la situación mundial de entonces y, por otro, lo que Chris Hedges analiza ahora comparando la caída del imperio romano y la situación actual, en concreto de los Estados Unidos.
La historia, con permiso de Hegel y Marx, no se repite, ni en comedia ni en tragedia, pero sí se puede aprender de lo sucedido anteriormente por aquello de que "los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla" (cosa que dicen que dijo desde Cicerón a Santayana y de Avellaneda a Franco -que a ese sí que se lo escuché-).
Mi opinión no va a influir en la realidad, pero tengo la impresión de que, después de haber anunciado en repetidas ocasiones "que viene el lobo", esta vez sí que está viniendo y entramos en una etapa particularmente desordenada y caótica. De lo que vaya a emerger de ella (cuestiones medioambientales sobre el suicidio de la especie al margen) ya no me enteraré. Por razones meramente actuariales.

2 comentarios:

  1. Las metáforas, analogías y comparaciones son útiles, siempre que no se tomen literalmente al pie de la letra: ¿la historia se repite? No exactamente, claro, pero hay pautas, por eso la Historia como disciplina noes una mera crónica.

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  2. Quizás lo peor de Hegel y Marx es que eran demasiado optimistas. En el epíologo de la última obra de René Girard, quien era un antihegeliano convecido, dice: "Contrariamente a muchos, persisto en pensar que la historia tiene un sentido: precisamente aquel del que ya dejamos de hablar. Esa escalada hacia el apocalipsis es la plasmación superior de la humanidad. Ahora, bien cuanto más posible se vuelve ese fin menos se hablá de él." (Clausewitz en los extremos, 2007, 306).

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