lunes, 7 de octubre de 2013

Clases y política

He hecho referencia varias veces a los estudios que muestran que "los de arriba", el "1%", la "clase dominante" (con o sin sumisa "clase dirigente") o como quiera llamarse a los que más dinero y poder tienen, muestran, digo, que viven en su mundo, ajenos a lo que sucede aquí abajo, dedicados a sus negocios y relaciones (que acaba siendo lo mismo) y poco ocupados en los efectos que puedan tener sus decisiones. "Después de mí, el diluvio" es frase compartida a lo largo de los años por esta categoría de personas.
Hay, sin embargo, un momento en el que sí se preocupan de esas cuestiones y es cuando ven que sus intereses pueden ser dañados por decisiones de una clase dirigente no suficientemente sumisa. Que Obama es sumiso, no parece exagerado reconocerlo. Pero, a lo que parece, no es suficientemente sumiso y los "mil-millonarios" se preocupan en torpedear las decisiones que puedan reducir la tasa de ganancia a la que saben que tienen derecho por ser los más inteligente, listos, despiertos y bien relacionados. No es el Tea Party, dicen, son los "mil-millonarios". Tiene su lógica: todo lo que sea reducir las ganancias de las aseguradoras privadas y el sistema sanitario privado tiene que ser mal visto por el "1 %". Ya pasó cuando Hillary Clinton, como esposas del presidente, intentó hacerlo. Se montaron todo tipo de pollos.
Pero no exageremos el simplismo de las clases reducidas a solo dos (arriba, abajo; tenedor, cuchara; 1%, 99 %). Gallup viene en nuestra (nuestra, sí) ayuda mostrando los apoyos que tiene Obama entre las distintas situaciones laborales (no es incluye el desempleo):
Primero, en ninguna obtiene mayorías del 50 por ciento. Segundo, las más bajas están en el sector primario, las "chapucillas" y los propietarios de negocios. Al otro lado, los trabajadores profesionales, en los servicios y la administración van por encima de lo obreros industriales y sus jefes. Una interesante rebaja a la visión dicotómica.

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