miércoles, 30 de octubre de 2013

Chiíes y suníes en Oriente Medio

No me siento a gusto cuando una situación se intenta explicar en términos de la(s) religion(es) presente(s) en la misma. Mucho peor cuando se supone que la religión es la variable independiente por excelencia. No niego que interviene, pero de ahí a ser un factor explicativo... Y no digo ponerla como causa de comportamientos. El caso extremo es Urbano II y Francisco de Asís, ambos católicos, el primero belicista y el segundo pacifista. ¿Era su religión la causa de su comportamiento divergente? Ayer ponía otro caso dentro de Oriente Medio.
Claro que en Irlanda del Norte hay católicos y protestantes divididos hasta la violencia. Pero entiendo más lo que allí sucede si pienso en grupos invasores o en clases sociales que si pienso que unos obedecen a un cabeza de su religión y otros a otra (entre el Papa y la Reina).
Sin embargo, este artículo de Robert Fisk en The Independent ayuda a describir el embrollo del Medio Oriente al clasificar los países (o sus regímenes) en chiítas y sunitas. No pretende que la religión sea causa de nada y la prueba es que hay gobiernos que, sin abandonar su adscripción religiosa, cambian de opción política en la complicada arena de aquel espacio. Es el caso de Arabia Saudita, cosa que me hace pensar que lo que se discute no tiene mucho que ver con la religión. 

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