sábado, 8 de junio de 2013

Saber y decidir

Conocer es evaluar las alternativas. Decidir es negar todas las demás. Cuando uno analiza, tiene que intentar ver las diferentes hipótesis y evaluarlas. Y hasta sería posible que algo fuese y no fuese al mismo tiempo.  Pero cuando decide hacer algo es porque niega todas las demás opciones que tenía. No se puede hacer una cosa y su contraria al mismo tiempo.
El problema comienza cuando el "conocer" cae bajo el paraguas de la política, es decir, de la decisión. Aparecen entonces las penalizaciones de determinadas evaluaciones. Por ejemplo, de cuántos judíos murieron en el Holocausto, la shoah. Negar que existiese es delito. Político, por supuesto, ya que hasta la evaluación "académica" de la cifra (seis millones) no tendría por qué ser penalizada. Sin embargo, lo es en varios países. Ahora hay otro ejemplo en Camboya: es delito negar las masacres de los Jemeres Rojos.
Como en tiempos de Galileo respecto al heliocentrismo, si hubo o no hubo es una cuestión aparentemente empírica y cae bajo el reino del conocimiento: hay que recoger los documentos, evaluarlos y concluir a partir de los datos contrastados, una vez descartadas las alternativas. Pero no lo es: es política.

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