domingo, 30 de junio de 2013

El imperio está desnudo

Confieso que me desagrada Telesur, la cadena venezolana que veo de tanto en tanto, cuando intenta promover la integración latinoamericana mediante una exageración de las maldades del imperio, aquel que, según Chávez, "huele a azufre", pero al que se le sigue proporcionando petróleo como cuarto proveedor después de Arabia Saudita, Canadá y México (abril 2013). Estados Unidos se lo gana a pulso, pero el truco de usar un enemigo externo para generar cohesión interna lo encuentro un tantico exagerado.
Lo cual no quita para que me interese por textos estadounidenses en los que, "desde dentro", se hace ver 1. que en los Estados Unidos se sigue practicando la doble moral ("traición", "espionaje" para Snowden, "delito" para Cartwright y, 2. que, efectivamente, el imperio está desnudo.
En este último caso, no es un niño inocente el que hace que todo el mundo reconozca que todos lo estaban viendo desnudo, sino el gobernador de Hong Kong respondiendo al requerimiento estadounidense sobre Snowden que había
“formally written to the U.S. Government requesting clarification on reports about the hacking of computer systems in Hong Kong by U.S. government agencies. It will follow up on the matter, to protect the legal rights of people of Hong Kong”
Con toda la (falsa) inocencia del mundo, se preguntaba al gobierno USA qué había de los informes sobre el pirateo informático de los ordenadores de Hong Kong por parte de agencias del gobierno estadounidense. Su política habitual, por supuesto.
Qué vaya a hacer el gobierno del Ecuador sobre Snowden (y Assange) no me interesa tanto y menos con tantas idas y venidas. Demasiados egos de por medio. Sí me interesa que se haya planteado la posibilidad, impensable hace algunos años y no tanto porque el gobierno ecuatoriano sea el que es, sino porque ahora ya muy pocos se hacen cruces sobre la belleza del vestido del emperador: está cada vez más desnudo a los ojos del mundo. Por eso es buena idea que el gobierno del Ecuador hable de dedicar algunos fondos (23 millones de dólares que presuntamente perderían de cerrarse sus negociaciones comerciales) a la promoción de los derechos humanos en los Estados Unidos en concreto el derecho a la privacidad. Me recuerda mi viejo "Plan Estados Unidos". En todo caso, no deja de ser irónico que, espiando a millones de personas dentro y fuera del país, no fueran capaces de ver que uno de sus espías les estaba espiando y recogiendo material sobre el espionaje para difundirlo posteriormente.

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