sábado, 25 de mayo de 2013

Inflexión en los derechos humanos

El gobierno chino ha publicado Progress in China's Human Rights in 2012. Creo que vale la pena tomar nota de qué entienden por "derechos humanos" y cómo miden el progreso hacia los mismos, que es el objetivo declarado del informe.
Antes de bajar a algunos detalles, una cuestión previa. Cierto que hay esencialistas que ven los "derechos humanos" como parte de un "derecho natural" independiente de la voluntad de los humanos. No parece que encaje dicha perspectiva con la evolución que han tenido los "derechos humanos" desde su inexistencia a su expresión positiva en declaraciones de Naciones Unidas. De hecho, a medida que los países otrora periféricos han ido escalando puestos en la jerarquía mundial, han crecido en paralelo sus críticas a una versión individualista y "eurocéntrica" de la plasmación de dichos "derechos humanos" en las sucesivas "generaciones" de tales derechos (no sé ahora por cuál generación vamos: me suena lo de "tercera generación", pero no descartaría que hubiese ya una "cuarta" si no unos "derechos humanos de quinta generación"). Y el que manda, manda. Y puede proponer (no diré imponer) versiones alternativas de dichos derechos en la manera que mejor encajen con sus intereses y su disposición a saltárselos a la torera, como sucede con los Estados "que mandan".
Lo digo porque, si la China va a seguir escalando puestos en la jerarquía mundial, no vendrá mal darse una vuelta por sus ideas sobre esos derechos.
De entrada, para aquellos que piensan que el desarrollo es cosa del pasado, cosa eurocéntrica y demás, la frase del informe es lapidaria: "El desarrollo es la clave para resolver todos los problemas actuales y para facilitar el progreso de los derechos humanos en la China" ("Development is the key to solving all existing problems and facilitating progress of human rights in China”). El que avisa no es traidor.
Para los autores del informe, los progresos en el campo de los derechos humanos son los logros económicos y sociales producidos en el país, en el contexto además, de un medioambiente saludable y sostenible (le dedican una sección a la calidad del medioambiente -que sean derechos no quiere decir que, automáticamente, se respeten-). Así, el progreso en los derechos humanos se constata a través de mejoras en los niveles de vida, reducción de la pobreza para millones de chinos, aumento de las rentas, mejoras en la educación, la vivienda y la cobertura sanitaria y la reducción de la mortalidad infantil por encima de lo que se proponía en los fantasmales Objetivos de Desarrollo del Milenio.
No es la primera vez que dan esta versión de los derechos humanos. El caso es que, ante las críticas "occidentales" en general y estadounidenses en particular al progreso de los derechos humanos (versión estándar) en la China, el gobierno chino ha respondido haciendo su propio informe sobre los derechos humanos sobre todo en los Estados Unidos subrayando el racismo, la pobreza, la exclusión, la violencia y demás lacras de la sociedad estadounidense. Si el Departamento de Estado hacía su informe sobre libertades, censura, transparencia, detenciones en la China, el gobierno chino respondía haciendo el propio sobre los elementos indicados. Cosa curiosa:  ninguno de los dos informes incluía, entre las violaciones del otro, la práctica de la pena de muerte. Evidente: ambos la practican. Y no les parece que sea una violación de los derechos humanos. A mí sí.
Dato curioso: en la (toma de) posesión (supongo que ya no "transmisión de mando" como reza el medallón de 2007 que reposa en mi escritorio) del presidente ecuatoriano Rafael Correa, ha dicho, contraponiendo el respeto a los derechos humanos en el Ecuador con lo que sucede en los Estados Unidos que "aquí no se permite la tortura, no hay pena de muerte, no hemos invadido a nadie, no hay aviones controlados matando gente. Se persiguen delitos, no personas". No me extraña que la China sea el gran inversor actual en el Ecuador. Pero lo de la pena de muerte...

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