jueves, 30 de mayo de 2013

El Estado vigila

Un caso más: el sospechoso de haber producido el ataque en La Défense parisina había sido localizado por la policía como persona en proceso de radicalización islamista, según cuenta Le Monde hoy. Varios comentarios.
1. Abundan las siglas (SDIG, CDRI) para referirse a los "vigilantes del orden".
2. Es obvio que vigilan. Cómo lo hagan, eso pertenece al secreto de su actividad. Infiltrados, hackers, informantes... Pero vigilan.
3. Vigilan, pero se les escapan. Seguro que han "pillado" a muchos antes de pasar a la acción. Pero es obvio que nadie es omnisciente. Y menos los servicios de "inteligencia".
4. Se trata, sí, del "agresseur présumé", del sospechoso, que no acabo de enterarme si es el detenido o han detenido a los "sospechosos habituales" para tranquilizar a las buenas gentes de que el punto 2 se cumple a rajatabla.
5. No acabo de entender qué es eso de "radicalización islamista". Entiendo la "radicalización cristiana" frente al matrimonio entre homosexuales. Se trata de ir a las "raíces" de la propia creencia y hacer lo posible por imponerla a los demás, ya que se trata de la verdad absoluta y, por tanto, obligatoria para todo el mundo mundial. El paso a la violencia es algo más que "radicalización".

1 comentario:

  1. Completamente de acuerdo en que estos podios dicen más del que los que los establecen que del valor que puedan tener o su supuesta objetividad evaluadora. Con dicha salvedad doy el mío entre los tres. ¿Qué es peor una incompetencia más bien inane por no decir boba (Zapatero) o un fanático con las ideas demasiado claras y sin matices (Aznar), ¿Quién hace más daño? Ahora bien, ¿qué es peor matar, terrorismo de Estado o robar (corrupción), hablo claro de González y Aznar. Finalmente, ¿qué es pero arrasar el país por un plato de lentejas (y no todos acudiendo a la minuta): boom del ladrillo, o no haber puesto los medios para sustituir un modelo productivo basado en el monocultivo turístico y enladrillador a la vez que se desmantelaba la industria naval, siderúrgica, y no se analizaba en profundidad nuestro lamentable modelo productivo (relacionado, entre otros, con el educativo, por cierto), por muchas coartadas globalizadoras y de exigencias europeístas que se quieran hacer. Mi conclusión es que, a toro pasado, soy incapaz de aprobar a ninguno de los tres, considero que no estuvieron a la altura de su predecesor, Suárez, que sin mitificarlo, lidió con miuras bien grandes también y salió relativamente airoso. Estadistas del nivel de un Olof Palme, de un Bruno Kreisky, Willy Brandt, no digamos de un Nelson Mandela surgen muy pocos, y a nosotros no nos tocó ninguno, aunque ellos se comporten (en especial Aznar y González, ambos egos desmesurados) como si lo fueran, pero no. Más bien mediocres, autistas y engolados, cuando no dañinos.

    ResponderEliminar