viernes, 10 de mayo de 2013

Discutir alternativas

La cuestión es o cómo solucionar los problemas presentes o cómo acabar con un sistema que produce dichos problemas. Entiendo que, si de lo que se trata es de ir a las causas, es la segunda opción la que ha de ponerse encima de la mesa. Lo leo en artículos en los que la alternativa es radical, es decir, que va a las raíces. Su dificultad es qué hacer con el presente y, ahí, de nuevo, hay dos opciones por lo menos: la primera es clásica y es la de "agudizar las contradicciones", es decir, que no solucionar los problemas del presente es una forma de acelerar la solución del problema de fondo, madre de todas las batallas. La otra es considerar que los problemas presentes son meros epifenómenos, cuestiones irrelevantes, baladíes. Tal vez... excepto para los que los sufren, que pueden decir, con razón, "largo me lo fiáis" o, mejor, pueden encontrar curiosas analogías entre el conservadurismo cristiano ("sufrir ahora las injusticias y esperar al Paraíso donde se resolverán y los maltratados serán los bien tratados y los últimos serán los primeros") y este revolucionarismo ("sufrir ahora los problemas del presente y esperar que, con la Revolución, se resuelvan y se vuelva la tortilla"). Claro que si no se tiene fe ni en una cosa ni en otra o, aunque se tenga, se piense que lo que urgen es el hoy, hay razones para pensar en Teología de la Liberación por un lado y... ¿en qué? Pedagogía de los Oprimidos, tal vez. Lo que no es seguro (y lo viví en Bolivia mientras hacía la tesis) es que agudizando las contradicciones se mejore la situación (algún amigo de entonces murió en la guerrilla de Teoponte mientras se endurecía -empeoraba- la situación política). Y lo que algunos revolucionarios dicen, desde el Manifiesto a nuestros días, es que arreglar los problemas de hoy reduce la capacidad revolucionaria de los oprimidos y que, en todo caso, los que se dedican a arreglarlos en el presente reducen las energías revolucionarias de cara al futuro. La cuestión, dicen, es otra:
Hommes réels pour qui le désespoir/ alimente le feu dévorant de l'espoir./ Ouvrons ensemble le dernier bourgeon de l'avenir
En todo caso, me produce una cierta desazón encontrar brillantes alternativas futuras para el sistema que, ya llegando al final de su descripción, se reconoce que haría falta "voluntad política (que no la hay)" o que hay que ir creando conciencia revolucionaria para que dichas alternativas no solo sean posibles (casi todas lo son) sino probables y, sobre todo, viables. Repetir que son posibles, y discutir incesantemente, sobre cuál sería la mejor de todas, en el caso de que fuesen probables, me parece una pérdida de tiempo. 
Yo, pecador, me confieso a Usted: no conozco la solución para los problemas inmediatos (me refiero a los problemas de "los de abajo", que los problemas de "los de arriba" están solucionados por definición) ni sé cómo acabar con el sistema que los produce (por la misma razón: "los de arriba" están encantados con el mismo): ¿Agrupémonos todos en la lucha final? No veo dónde está esa lucha y, sobre todo, no veo el "agrupémonos" (el "ensemble" de Éluard) por ningún lado, ni dentro de un mismo país (donde todavía podría ser fácil), ni, sobre todo, entre países (si el problema es del sistema, tendría que resolverse a ese nivel; sin embargo, el nacionalismo prima). Lo siento.
(Añadido el día 11: La NASA, poco sospechosa de estar vendida a "ecologistas infantiles" -que diría el presidente Correa-  o a Greenpeace, recoge los datos que muestran que la concentración de CO2, uno de los elementos que interviene en el cambio climático como ellos dicen, ha alcanzado un récord histórico. Solo para españoles: también lo recoge La Razón. Es un caso en el que el problema es mundial y no se ve solución mundial a este suicidio colectivo de la especie humana, que no del Planeta que respirará aliviado cuando desaparezca este cáncer que somos los humanos. El post se refería más a la Eurozona y a sus periferias actuales o futuras -Francia entre estas últimas-, pero el tema medioambiental es todavía más desilusionante).

Plot of global CO2

2 comentarios:

  1. Le sigo con interés desde que hace poco le descubrí, incluso le he enlazado en mi blog, y aunque soy consciente de que todos nos gusta ver confirmados nuestros propios juicios y sobe todo nuestros prejuicios, me aclara usted algunas cosas en las que no había reparado, pero en su entrada de hoy, esa voluntad política a la que alude la veo...tan problemática. Porque no se trata sólo del desprestigio, mediocridad y corrupción de la mal llamada clase política, sino de lo que decía Valery, algo así como que la política es el arte de evitar que la gente se entrometa en lo que le afecta, de mantenerla apartada de lo que le atañe.

    Un saludo


    Un saludo

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