martes, 14 de mayo de 2013

Armas atómicas buenas

Hay armas nucleares buenas y las hay malas. Las posibles bombas iraníes son malas, como mala es cualquier proliferación nuclear. ¿Cierto? Pues no: falso.
El programa nuclear iraní era bueno en 1957. Promovido por los Estados Unidos. Ahora es malo. Contrario a los Estados Unidos. 
El de Corea del Norte es malo. Contrario a los Estados Unidos. Y si Corea del Sur decide desarrollar tales armas, será comprensible ya que es su respuesta lógica a la amenaza del Norte y será bendecida.
Y el de Israel es bueno. Bendecido por los Estados Unidos. Y si países vecinos deciden desarrollar tales armas, será rechazado ya que esa respuesta será muy peligrosa para la paz mundial (y el medioambiente planetario) y será maldecida.
Es la historia y la cambiante geopolítica hegemónica la que unas veces bendice esas armas y otra las maldice hasta el punto de justificar intervenciones militares como la de Irak, donde se decía que se buscaban "armas de distracción masiva", que ya es el extremo al que se puede llegar. 
Cuando Gadafi era malo (antes de ser bueno y, de nuevo, volver a ser malo, todo ello sin cambiar en nada su régimen) Reagan estuvo a punto de intervenir militarmente en Libia. Después, como se sabe, Gadafi fue bueno, cenó con José María Aznar -intercambio de regalos incluido, como los que tuvo con Berlusconi-, se entrevistó con el rey de España y todo lo que hizo falta. Finalmente, Gadafi fue malo y se invadió el país para liberar a sus gentes de un gobierno opresor y casi de opereta. Pues lo mismo con las armas nucleares: las hay buenas y las hay malas. Solo hay que tener paciencia y ver que cambia el viento del poder en el sistema mundial para que dejen de ser una cosa y pasen a ser otra. Cuidado, pues, con los juicios absolutos. No se trata de amigos o enemigos sino de aliados coyunturales y a estos, lo que pidan (dentro de un orden, claro).

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