domingo, 19 de mayo de 2013

15-M: democracia, representación, rendición de cuentas y otras hierbas

Sería preocupante si estuviese de acuerdo en todo con este artículo, pero es lo mejor que he leído estos días en que se ha conmemorado el aniversario del 15-M. El problema de fondo es el que se establece entre los utópicos y los pragmáticos, siendo estos adjetivos los que cada parte endilga a su contraria, porque hay quien los ve como contrarios, cosa que no sucede con el artículo que cito. Veamos.
Los unos (prescindo ahora de cómo identificarlos) son los que están hartos de una clase política que "no nos representa" y que desean una "democracia real ya". Plantean alternativas evidentemente inviables, por muy bienintencionado que sea el planteamiento y por muy deseable que sería su logro. Pero reflejan una situación real. Tal vez no de toda la población (de nuevo: masivo no significa necesariamente mayoritario), pero sí de sectores importantes, movilizados y activos. Corren el riesgo de convertir a todos los políticos en una pandilla de incompetentes, corruptos y vendidos y en eso se equivocan, Incompetentes, corruptos y vendidos haberlos háylos. Basta ver algunas de sus decisiones y seguir la crónica de tribunales. Pero es injusto meterlos a todos en el mismo saco. 
Los otros (prescindo ahora de cómo identificarlos) son los que ocupan cargos públicos en los diversos niveles del Estado, desde el gobierno central a los ayuntamientos pasando por las comunidades autónomas. Intentan hacer su trabajo de la mejor manera posible (dicen eso de que "la política es el arte de lo posible") y, aunque la democracias representativa tenga muchos defectos, saben que las otras (participativa, deliberativa, cosmopolita) son o muy difíciles de llevar a la práctica cuando se trata de poblaciones muy numerosas o son ideales que la cruda realidad se encarga de desautorizar. Corren el riesgo de sentirse amenazados por los anteriores y desautorizar el movimiento o, peor, someterlo a represión policial y a espionaje más o menos ilegal. Perroflautas, utópicos (sí, frente a pragmáticos), antisistema, proetarras, alborotadores y hasta manipulados (manipulados, dirán estos, son los que no se dan cuenta de que lo están siendo y siguen pensando que los políticos les "representan").
En uno y otro grupo hay planteamientos dicotómicos, bogomil, maniqueos, que dividen el mundo en dos grupos: "nosotros", que tenemos el monopolio de la razón y la verdad y "ellos", que son un cúmulo de intereses espurios, falsedades y, lo que es peor, errores. 
Por eso encuentro particularmente interesante el artículo que cito: es de un político que ha pasado por diversos cargos públicos y que no cae en la tentación de desautorizar a los "anti-políticos" caricaturizándolos. Es capaz de ver lo que los cargos públicos tienen que aprender de movimientos como el 15-M (y no solo del 15-M, que la cosa es más complicada que eso) y avanza aquellos puntos en los que cree que los "unos" están equivocados. 
Son dos mundos que no parece que se encuentren y por culpa de ambos: el de lo que las cosas deberían ser (demasiadas cartas a los Reyes Magos) y el de lo que las cosas permiten ser (que es aquello del "arte de lo posible"). Los primeros acusan a los segundos de excesivamente pragmáticos (amén de corruptos, incapaces de entender a la gente común y demás) y los segundos acusan a los primeros de utópicos (amén de facilones -"por pedir que no quede"-, desestabilizadores, irresponsables etc.). En esas hemos estado siempre. Algunos de los primeros se desvanecen con el tiempo. Otros entran en política y pasan a ser de los segundos (algunos Verdes alemanes, por ejemplo, que de pacifistas pasaron a la guerra una vez en el gobierno). Otros se mantienen inasequibles al desaliento, pero más como secta que como movimiento social. Los segundos, en especial los partidos, también se desvanecen (pienso en los sistemas de partidos que van desde el italiano al ecuatoriano y podría pasar con el español y ya pasó con UCD), mutan (se fascistizan, se derechizan, se radicalizan) o quedan como sectas inasequibles etc.. "Panta rei", que decía el griego: todo fluye.
Se avanza mucho más con comportamientos como el que cito que demonizando a una caricatura de los "otros" o de los "unos", cosa que ha sido frecuente estos días, los anteriores y los que te rondaré morena.

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