jueves, 25 de abril de 2013

Solo o con otros

Se me cruzan tres artículos de temática y objetivos muy diferentes, pero con un punto en común: el del papel de la multitud o de los movimiento sociales o, en general, de la sociedad en la producción del conocimiento.
El primero, para este punto, contiene una constatación: el papel que el público ha tenido en la detección de los presuntos causantes del atentado de Boston. Los teléfonos móviles, el intercambio de información, los tuits, los blogs han sido centrales en tal decisión. Compartiendo, el conocimiento es más...
... o más manipulado dirá el segundo artículo. Es conocida la estrategia de algunas empresas de "infiltrarse" en los foros de internet, chat y redes para "introducir" temas o desviar la atención en la dirección "apropiada" desde el punto de vista de la empresa. El último artículo que cito, habla de la posibilidad (no de la certeza) de que la atención se haya "dirigido" precisamente hacia estos dos hermanos. No lo sé. Pero sí sé que esa multitud cuya capacidad de conocimiento constata el primer artículo, no siempre va a producir resultados apropiados.
Y ahí va el tercero, a miles de kilómetros de los dos anteriores, a su vez separados geográficamente. Aquí el objetivo es otro y confieso mis dificultades con artículos en los que aparecen demasiadas veces las palabras "todo", "todos", "ninguno", es decir, que tienden a un exceso de generalización. Lo curioso es que el autor (del que solo tengo buenas referencias) desdeña las ciencias sociales (todas) ya que sus cultivadores (todos) tienen determinados defectos colonialistas, universalistas, individualistas, a-históricos y pseudo-neutrales (por cierto, su versión de Max Weber la desmentiría Max Weber -como en la película "Annie Hall", de Woody Allen, el mismísimo MacLuhan desmiente la interpretación que de su obra está haciendo el que va detrás de la pareja en la cola del cine-). Siendo un artículo de ciencias sociales, me parece que el "todos" y el "ningún" vendría bien que se matizasen. Pero, a lo que voy, el autor defiende experiencias de creación colectiva del saber sobre lo que nos rodea (sin hacer distinciones). Efectivamente, hay razones para pensar que ahí hay una fuente importante de conocimiento: los Yachay Wasi (casas del saber) y sus títulos de "amawta" frente a los "pedantones al paño que miran, callan y piensan / que saben porque no beben / el vino de las tabernas", que decía Antonio Machado. Desgraciadamente, hay muchos estados intermedios entre el solipsismo de Tartarín de Königsberg ("con el puño en la mejilla todo lo llegó a saber" que diría Machado) y el hiper-particularismo (los saberes de mi pueblo no con conmensurables con los saberes del pueblo de al lado, a pocos kilómetros, Salinas de Guaranda no es Simiátug). 
Sigo pensando que "la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero" (aunque haya especialistas individuales y colectivos) y que hace falta buscar un "hablar unívoco sobre las cosas" y que haya una "adecuación entre el intelecto y la cosa". No es fácil, así que, guste o no guste, no queda otro camino que el de la falsación: saber dónde está la falsedad, pero no dónde está la verdad absoluta ("¿Tu verdad? No. La verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela", de nuevo con Machado).  Y esa "tu verdaad" puede ser la de una multitud que se equivoca, que es manipulada y que conoce mejor que los Tartarines de Königsberg al uso que, por cierto, este tercer autor cita. Que el racionalismo sea burgués y colonial es una generalización (¿todos? ¿siempre?) muy discutible ya que, en otras circunstancias históricas, ha sido el irracionalismo el que ha sido (¿es?) burgués y colonial, aunque su romanticismo fuese anti-sistema en algunos momentos y aunque generase movimientos fascistas en otros.
Mientras se discuten estas minucias, se está planteando otro camino para conocer lo que sucede "ahí fuera": "big data", nada que ver con la multitud, ni con las comunidades locales o los movimientos sociales, sino con el poder de crearlos y gestionarlos. Los datos, claro. La verdad, "¿qué es la verdad?", que diría Pilatos.

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