lunes, 18 de marzo de 2013

Rescate: gasolina al fuego

Con esa frase concluye el Financial Times su editorial sobre el rescate de Chipre que critica abierta y directamente. No tiene sentido (y, lo que es peor, no funciona, dicen) cargar sobre los ahorradores y "cuentahabientes" el peso del rescate. El asunto es político, dicen, y no se deriva de una adecuación medios-fines. 
Lo que me intriga es el "otro" del titular ("Otro rescate chapucero"). ¿Ha habido muchos más? y ¿han sido todos para salvar los bancos de los jefes, es decir, alemanes? No hay mucha transparencia que digamos. Un editorial del ABC proporciona un clave interesante: los bancos chipriotas eran acreedores de los griegos y, al producirse la quita en el rescate griego, los bncos de Chpre se vieron particularmente dañados. No hay globalización de la economía general, pero sí de la financiera en particular. Que se lo digan a los rusos que buscaron la acogida chipriota.

2 comentarios:

  1. Yo no lo tengo tan claro. Echa la cuenta de lo que te ha costado ya el rescate (paga extra, reducción sueldo, subida IVA, recorte servicios públicos, etc).¿No hubieras preferido que te quitaran el 10% de tu cuenta corriente?.

    Al revés, los que tienen 5 cifras en el banco, sanidad privada, los niños en el de pago, etc, indignados con que "se ha traspasado una línea roja". Concretamente, la de que les afecte a ellos.

    A mí me parece esto muchísimo más equitativo, pero bueno, como no he entendido nada desde el empezose del continuose, tampoco aspiro a entender esto.

    Abrazos del sobrino político


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  2. Si se trata de elegir entre la peste y el cólera, podemos discutir cuál de los dos produce más muertes y decidir en consecuencia. Pero eso es lo último que preocupa a los que toman esas decisiones. Le preocupan otros asuntos (salvar bancos, salir reelegidos, atender a los que les financian y cosas de esas). Y, lo que es más grave para los (greco)chipriotas: que (bien poco democráticamente, por cierto) se les han impuesto ambas, a saber, recortes y ese curioso impuesto. Claro que "los de arriba" han vociferado más o, en todo caso, se han hecho oír y escuchar mejor. Abrazos desde las antípodas

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