sábado, 30 de marzo de 2013

Chipre redux



Por lo que cuentan (y documentan), lo de Chipre no fue una reacción desesperada de los burócratas de la "troika", chapucera y apresurada. Por lo visto, la eventualidad de ese tipo de intervención había sido puesta sobre la mesa y analizada con mucha anterioridad y ha sido considerada en la actualidad por otros gobiernos.
Recordemos que el punto de partida fue una burbuja financiera producida por el propio paraíso fiscal. Digamos que el país vivía "por encima de sus posibilidades" con solo dos sectores económicos importantes: el turismo y los bancos permisivos. Como estos últimos hicieron a su vez inversiones arriesgadas (en fondos griegos que quebraron y en "productos tóxicos" estadounidenses) y se vinieron abajo, la "troika" aplicó las recetas previas, ya estudiadas, para evitar un colapso del sistema financiero más general, sistema en el que el dinero ya no guarda ninguna relación con la economía real. Para más inri, la inestabilidad chipriota se habrá llevado por delante el otro sector importante de su economía, el turismo, con lo que la "solución" inmediata es que paguen "los de abajo" por los desmanes de "los de arriba", gobiernos de izquierdas (el anterior) incluidos en la lista de irresponsables a los que no creo que se les exijan responsabilidades.
¿Que por qué estas recetas se habían estudiado y se guardan en los cajones por si hacen falta? Pues, primero, porque la situación chipriota guarda semejanzas con otras. La española no es idéntica: la burbuja no fue financiera. Pero no vendrá mal recordar que la deuda importante es la privada y que la deuda pública se está contrayendo a partir del rescate de bancos y cajas de ahorros con la particularidad de que la deuda genera deuda si se está produciendo para afrontar sus intereses y se contraen nuevas deudas para pagar las deudas anteriores. El turismo ya no es lo que era y las exportaciones están estancadas, aunque las importaciones (es todo un indicador de los efectos de la austeridad) han disminuido, con lo que la balanza de pagos puede presentarse como todo un éxito. Cosa de políticos. Pero el caso es que no hay que descartar que suceda algo parecido (insisto: no idéntico) a lo de Chipre en otros países.
Pero, segundo y más importante, la burbuja financiera ha sido mundial. Globalizada, digamos. En el artículo que cito al principio se reproducen algunos datos sobre el volumen de los "derivados financieros" a escala mundial. No tienen nada que ver con la economía real. ¿Trescientas veces superiores al mismo? Puede ser. Pero lo que tal dato significa es el de una profunda inestabilidad en el sistema que podría producir cualquier efecto (los sistemas inestables son los que necesitan un menor aporte de energía para cambiar incluso espectacularmente). En ese contexto, es comprensible que nuestros previsores gobernantes de la "troika" (ninguno elegido por sufragio universal directo, secreto y competitivo) hayan hecho sus planes para salvar lo salvable que encaje con los intereses que representan. ¿"Los de abajo"? Como diría la diputada española Fabra: "Que les den". Nihil novi sub sole.

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