lunes, 11 de febrero de 2013

Geopolítica del gas

Un interesante artículo de Jalife-Rahme en La Jornada de ayer. Plantea varios puntos a tener en cuenta.
1. Que el petróleo está siendo sustituido progresivamente por un tipo determinado de gas, aunque no por ello va a dejar de tener su peso en la política mundial. Tampoco el carbón desapareció de la escena cuando irrumpió el petróleo, ni ha desaparecido. Al contrario.
2. Que los Estados Unidos (y un último informe de la Agencia Internacional de la Energía va en la misma dirección) podrían ver incrementada su producción y exportación sustituyendo a Arabia Saudita en el palmarés petrolero, con lo que su interés por Oriente Medio podría disminuir notablemente.
3. Que este predominio del gas esquisto en general y de los Estados Unidos en particular está relacionado con la técnica del fracking (fracturación de rocas a mucha profundidad utilizando enormes cantidades de agua, para obtener gas o petróleo) y dicha técnica (Jalife-Rahme cita Scientific American a su favor) es particularmente nociva para el medio ambiente pudiendo estar relacionada con el incremento de terremotos en las zonas en las que se practica, razón por la que ha generado rechazos populares que en nada impresionan a las empresas que tienen como objetivo el maximizar el beneficio caiga quien caiga, medioambiente incluido.
Tenemos, pues, un cambio en la inseguridad energética mundial, una re-orientación de los intereses de los Estados Unidos y una amenaza adicional para el medio ambiente ya que, en la medida en que se esté llegando al "pico del petróleo" (si no se ha llegado ya) y en la medida en que los Estados Unidos controlen el nuevo extractivismo, es previsible un incremento (¿irresponsable?) del fracking a escala mundial. Y, ya puestos, en España, donde ese asunto no se discute ni casi se plantea para las prospecciones cantábricas, mediterráneas y del interior. 
Solo un punto contra un panorama tan diáfano: no conviene fiarse de lo que dicen las agencias internacionales. Recuérdense las alertas de la Organización Mundial de la Salud sobre "pestes" varias que después resultaron fruto del "unte" previo de técnicos y funcionarios por parte de industrias farmacéuticas muy concretas y dispuestas a vender una fantasmagórica vacuna al precio que fuese. En el caso de la energía, los intereses son mucho mayores y no solo económicos sino geopolíticos, razón por la que la tentación de "orientar" sus informes en una u otra dirección puede ser muy alta por parte de los que pueden efectuar tales "orientaciones". Pero podemos dar por bueno, a efecto de inventario, el futuro papel mayoritario de los Estados Unidos en la economía del petróleo, después sobre todo del gas.

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