jueves, 7 de febrero de 2013

Caso Bárcenas

Abstenerse lectores cuyo mundo no sea de este Reino, es decir, que no sean chapetones, gachupines, gayegos o similares.
Anoche me sentí irritado por el trato que televisiones españoles diferentes (de las más gubernamentales a las menos) daban al personaje en cuestión. Abrir un telediario con el tal señor saliendo de su casa bajo paraguas y rodeado de una nubecilla de periodistas era descorazonador: hay casos más importantes y, en el que nos ocupa, hay asuntos de más calado a dilucidar. En mi vida cotidiana, me han impresionado, en cambio, algunas reacciones de algunos amigos, compañeros o conocidos.
En primer lugar, el efecto halo. Como hay quien da por supuesto que la corrupción en España es espectacular (y probablemente lo sea, pero tampoco está en el Guiness), se da por bueno cualquier cosa que se diga y que "huela" a corrupción sin entrar a analizar las pruebas y bastando que las publique un periódico y que de eso se hagan eco todos los medios. Por el momento, que yo sepa, las supuestas pruebas no prueban nada. Solo refuerzan sospechas previas.
En segundo lugar, me dejó todavía más impresionado quien me dijo eso de "con Franco no pasaban esas cosas". Ante todo, porque sí pasaban. Pero entonces como ahora, se sabían (como fue el caso Matesa) cuando había conflictos internos, no cuando se descubrían desde fuera. Por lo general, estas cosas se saben cuando los implicados se pelean y tienen acceso a medios que lo aireen. Claro que con Franco "no pasaba": los medios estaban amordazados. Pero, sobre todo, me ha impresionado porque el casi explícito corolario era que la culpa de la corrupción la tiene la democracia, luego... Sí, hay una demanda involucionista en la sociedad española (no a los partidos, no al sistema parlamentario). Cuánto esté difundida, no lo sé. Pero la detecto y en gente que se supone "sensata y con estudios". Claro que tienen derecho a pedir "democracia real ya", pero, por favor, democracia, no franquismo.
En tercer lugar, casi me ha irritado tanto como lo de las televisiones el oír cómo el asunto se interpreta como únicamente una pelea interna por el poder dentro del Partido Popular. Que la hay, parece. Pero tal interpretación tiene también un corolario: hay que mirar al PP como si los demás partidos fuesen "angélicos testes", testigos angélicos. No. Es un problema del PP, pero no solo del PP.
Y, como comentaba ayer, sigo sin escuchar (más allá de la retórica del CiU en Cataluña) propuestas viables para prevenir y detectar precozmente la corrupción, propuestas que tengan el apoyo de los partidos que tienen que aprobarlas en el Parlamento. 
No por mucho madrugar amanece más temprano. No por mucho criticar lo que algunos políticos están haciendo con nuestro dinero (porque el dinero es nuestro -son nuestros impuestos-, no es "su" dinero) se va a evitar que lo dejen de hacer. Y por gritar, puede suceder como con el bravucón de Cervantes (y que supongo es lo que va a pasar): fuese y no hubo nada.

1 comentario:

  1. Está claro que los partidarios de uno u otro intentan distraer al personal, pero creo que si tiraran piedras al aire agujerearía cada uno su propio tejado.
    Lamentablemente, mientras siga viéndose como problema ajeno, o "yo no lo voy a arreglar", la cosa seguirá igual, porque no hay a la vista deseos reales de resolverlo.
    Al menos, digamos que se les ve el plumero, que no nos tomen por tontos.

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