martes, 4 de diciembre de 2012

Por encima de nuestras posibilidades

Mal de muchos... epidemia. La lectura de este articulo, referido, como me suele suceder, a los Estados Unidos, puede ser provechosa para lectores españoles, italianos o portugueses. Sus periódicos vienen con noticias, además del embarazo de unos chicos ingleses de alta alcurnia, sobre la pobreza creciente, el desempleo y las exigencias de "Bruselas" para acabar con el déficit y responder a las deudas. Esto último, en los tres casos, se ha producido por haber vivido "por encima de nuestras posibilidades", es decir, que hemos gastado más de lo que podíamos. Como dijo ayer el presidente Rajoy:"Durante muchos años hemos gastado demasiado y sin que ese gasto se correspondiese con nuestros ingresos" Pero ¿hemos?
El artículo estadounidense que cito suena a lo que leo en los otros periódicos. Hay un "abismo fiscal" amenazante ante el cual no cabe otra cosa que austeridad, austeridad y austeridad. 
Pero, primero, no ha sido causado por exceso de gasto sino por defecto de ingresos. Cierto que, en los Estados Unidos, la reducción de empleo y salarios, unida a una promoción desaforada del consumo, hizo que la gente tirase de tarjeta de crédito antes de que estallase lo de Lehman Brothers. Como en los otros GIPSI con los préstamos y no solo hipotecarios, hubo mucha gente que se endeudó hasta las cejas. Pero, eso sí, no todos. Ni, y ahí entra el artículo, no solo. Y con antecedentes relevantes.
Porque, segundo, el déficit (y la deuda para cubrirlo) también tuvo que ver con el defecto de ingresos, es decir, con el recorte de impuestos a los más ricos. Una vez más, Warren Buffett se admiraba de que el último empleado de su cuartel general tuviese una presión fiscal superior a la que él tenía. Una amnistía fiscal podría haber supuesto algún ingreso adicional (como ha sido en España), pero más habría tenido si se hubiese permitido una inspección en regla y en la dirección apropiada (no contra las clases medias asalariadas).
Y, tercero, habría otros medios para afrontar el déficit (y la deuda para cubrirlo). Recortando otros gastos y no los más fáciles y contra los más débiles.
El articulo que cito lo expone ya en el título: una cosa es haber creado el problema y otra es pagar los platos rotos. Está claro que, en la actual situación, no se aplica el principio "el que rompe, paga". Rompen unos (a los que se les ayuda) y pagan otros (a los que se machaca y, encima, se les acusa de ser los culpables por haber vivido por encima de sus posibilidades). Y lo peor es que esas austeridades selectivas no abordan la parte más dura del problema: la deuda privada (empresarial). Pero sí reflejan quién es el acreedor principal: los bancos alemanes.

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