miércoles, 21 de noviembre de 2012

La paz perpetua

Como es sabido, es la de los cementerios. Fue la ironía de Kant, en su libro del mismo título.
Volviendo a Gaza, un argumento más a favor de que nos encontramos ante una paz imposible se puede obtener leyendo el vecino blog de Ignacio Álvarez-Osorio, pero al completo, es decir, con los comentarios. También puede leerse este florilegio de citas y contracitas de Chomsky y el artículo del mismo con otros autores aquí.  De momento, no hay tregua, por encima de la crisis humanitaria
Una observación previa: cuando digo Israel no me refiero al conjunto de sus habitantes -algunos de los cuales son palestinos e incluso con representación en el Knesset- ni siquiera a los judíos que viven en dicho estado; me refiero a su actual gobierno y a buena parte de su clase política, interesados, además, en que no se discutan las razones por las que sus "indignados" se han echado a los bulevares -al Rotschild en particular- y que tienen que ver con las malas políticas sociales de dicha clase política. Por eso prefiero hablar del "gobierno de Israel" por un lado y de Hamás (no "los palestinos") por otro. En este último caso, sus enfrentamientos (que llegaron a ser violentos) con la Autoridad Palestina basada en Cisjordania, aconsejan distinguir entre dos grupos políticos diferenciados dentro de la clase política palestina (con el agravante de que Hamás fue apoyado por el gobierno de Israel para debilitar al de la OLP hasta que sucedió algo parecido con lo que había sucedido con Ben Laden en Afganistán: que se le apoyó para que luchase contra el Ejército Rojo, infiel y cruzado, hasta que se produjo el síndrome Frankenstein).
La paz perpetua puede conseguirse de dos maneras. Una, destruyendo definitivamente al contrario. Es obvio que Hamás no tiene capacidad para ello y que Israel sí. Hamás puede disparar sus cohetes, pero el gobierno de Israel puede seguir reduciendo los territorios bajo autoridad palestina (ver lo que dice Jimmy Carter)  y condenando a Gaza a, como ha dicho Chomsky (y vuelvo a citar a Chomsky porque es judío), la mayor cárcel a cielo abierto del mundo. Que esa progresiva frustración genere agresividad, no es de extrañar. Pero, en todo caso, hacer desaparecer (aniquilar) al contrario física, territorial y socialmente es una estrategia comprensible que el gobierno de Israel tiene capacidad de poner en práctica (con aliados externos importantes) y que Hamás, a pesar del apoyo árabe en general y de algunos árabes o musulmanes en particular, no puede poner en práctica al carecer de medios.
La otra es llegando a acuerdos de convivencia entre los objetivos de ambas partes. Israel quiere fronteras seguras y Hamás quiere sencillamente existir como entidad política para organizar sus propios asuntos. Hasta ahí, habría posibilidades: los dos Estados con las fronteras de los 60. Pero, para desgracia de ambos, ambos tienen otros objetivos: En Israel, la ideología sionista promueve la ocupación total del Eretz Israel y su conversión en un estado étnico, sin palestinos, solo para judíos (hay judíos, haredim, que lo consideran una abominación ya que el Mesías todavía no ha llegado, pero ésa es otra historia). En Palestina (y en Oriente Medio) hay un fuerte rechazo a la mera existencia del Estado de Israel, al que se ve como efecto de la nakba, de la catástrofe de lo que muchos ven como una usurpación de territorio por parte de estos invasores apoyados desde el exterior (primero URSS, después USA). Y es obvio que estos segundos objetivos son absolutamente incompatibles: no hay posible "vía media" o "tercera vía" ya que ambos se plantean en términos absolutos.
El recurso a la historia (a "cuándo comenzó el problema") es interesante desde el punto de vista "académico", pero resulta poco práctico ya que cada cual comenzará la historia en el punto que más le conviene, cosa que es común con los demás nacionalismos. Empezar con Moisés lleva a planteamientos diferentes a empezar con la nakba. Pero es que incluso la actual confrontación tiene "inicios" que cada parte arrima a su planteamientos previos: es inútil discutir eternamente quién disparó primero a quién y, por tanto, dio razones al otro para contraatacar. La razón es que volverá a discutirse, como ya se hizo con "Plomo Derretido". 
También es interesante intentar entender la lógica de las partes, pero resulta igualmente descorazonador de cara a la paz posible. Hamás, junto a sus problemas con Fatah, la Autoridad Palestina de Cisjordania, puede tener la agresividad producida por la continua frustración incluso de sus necesidades básicas (bueno, no las de los líderes, aunque parecen ser menos corruptos que los de Cisjordania) y, en todo caso, la agresividad producida por esa "cárcel a cielo abierto". El gobierno de Israel, junto a sus intereses electorales inmediatos, no ve las condiciones de vida en Gaza sino que subraya el hecho de lo duro que es vivir bajo la continua amenaza de los misiles que, encima, no son fácilmente dirigidos y caen en cualquier sitio (todo hay que decirlo: los misiles israelíes, de mejor calidad, también se "equivocan" y matan a familias enteras "suponiendo" que se trata de un cuartel general enemigo).
Es cierto que hay experiencia de paz en sociedades altamente divididas (ver pág. 129 y sigs. para Israel-Palestina) con ejemplos, cada uno con sus problemas, que van de Bosnia a Irlanda del Norte. Pero hay razones para el pesimismo con las propuestas que pueden hacerse al respecto:
· peace building through constitutional design
· power sharing governance
· disarming combatants, post-accord security and refugee return
· transitional justice (truth and reconciliation commissions, war crimes tribunals)
· economic and social reconstruction in a multiethnic society
Por no hablar de la propuesta, la mejor en mi opinión y la más improbable también, de "diluir" el conflicto en una especie de Mercado Común de Oriente Medio. Estas disoluciones, como se ven en la Europa actual (Córcega, Escocia, Flandes, Padania, Cataluña, País Vasco) no siempre funcionan en términos de "disolución" ni en términos de reducir la violencia.
En un libro que se está imprimiendo estos días expreso mi pesimismo por las salidas del conflicto de fondo, al margen de las erupciones periódicas de violencia. Ahí va la autocita:
[Las dificultades] que tienen las distintas salidas al conflicto[1] [...] serían:
a. un único Estado, el palestino, impensable mientras los Estados Unidos sean potencia hegemónica, el lobby judío siga acusando de “antisemita” a quien defienda esta opción y se siga temiendo la “amenaza islámica” en capas importantes de la población “occidental”;
b. dos Estados, para los que la dificultad es básicamente interna: los conflictos intra-palestinos (violentos sobre todo en 2006) y la fragmentación de los partidos israelíes que, aunque en su mayoría sionistas, tienen que pactar y aceptar las propuestas de los pequeños partidos integristas con el agravante de que hasta esta solución, no inalcanzable[2], puede ser tachada de “antisemita” y a la que el reconocimiento de Palestina como Estado por parte de Naciones Unidas no añade probabilidad a pesar de su valor simbólico;
c. un único Estado, judío (más o menos étnico), altamente problemático dados los apoyos realmente existentes y, sobre todo, las débiles pero reales oposiciones de un mundo árabe muy heterogéneo y de un mundo islámico todavía más heterogéneo. De todos modos,  las fronteras de dicho Estado pueden seguir creciendo mediante sucesivos “asentamientos”, hostigamiento sistemático a los palestinos y ocupación total de Jerusalén. Tal vez sea lo menos improbable.

Las soluciones creativas para el conflicto que consisten en “disolverlo” en una especie de aplicación del modelo de la Unión Europea no están en ningún programa realmente existente. Sí podrían estarlo las iniciativas para que cada parte intente comprender a la otra de forma que se pueda llegar a un entendimiento[3]. Pero es difícil porque, al fin y al cabo, el determinante en última instancia en el ámbito relativamente exterior son los Estados Unidos como se ha visto a propósito de la aceptación de la Autoridad Palestina en la Unesco. Pero el problema para la paz mundial no viene del Islam o del judaísmo sino de la dificultad de resolver el conflicto palestino-israelí que poco tiene de religioso: no es básicamente islamo-judío.


[1] Una lista no exhaustiva de propuestas de paz se puede consultar en http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Middle_East_peace_proposals. Véase también: The Palestine Strategy Group, “Towards new strategies for Palestinian national liberation. Options for achieving Palestinian strategic objectives in the light of the breakdown of bilateral negotiations”, Oxford Research Group, agosto de 2011, accesible en http://www.oxfordresearchgroup.org.uk/sites/default/files/Towards_New_Strategies_For_Palestinian_National_Liberation_FINAL_8-2011_(English).pdf
[2] Lo reconoce, para 2007, Condoleezza Rice, ex-secretaria de Estado, en sus memorias (No Higher Honor) según la agencia de noticias palestina Ma’an (“In memoir, Rice says 'historic peace' nearly reached”,  26 de octubre de 2011, accesible en http://www.maannews.net/eng/ViewDetails.aspx?ID=432399). Más dificultades para la solución de dos estados en Aaron David Miller, “Five Reasons Why the Two-State Solution Just Won't Die. For Middle East peace, it's the only game in town”, Foreign Policy, 16 de julio de 2012, accesible en http://www.foreignpolicy.com/articles/2012/07/16/five_reasons_why_the_two_state_solution_won_t_die
[3] Tansa George Massoud, “Fair Division, Adjusted Winner Procedure (AW), and the Israeli-Palestinian Conflict”, Journal of Conflict Resolution,  XLIV, 3(2000) 333-358.


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