jueves, 15 de noviembre de 2012

Huelga a escala 1:1

Saltando de radio en radio he escuchado numerosos tertulianos e implicados(gobierno, sindicatos, partidos, patronales y sus corifeos) en el asunto de ayer. He tenido que recordar la fábula de Borges sobre "El rigor en la ciencia". Decía así:

En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.

Suárez Miranda: Viajes de varones prudentes, libro cuarto, cap. XLV, Lérida, 1658.
Es inútil, en efecto, intentar un mapa a escala 1:1 como es inútil intentar reproducir todo lo sucedido ayer y su posible significado, es decir, sus posibles causas, sus previsibles consecuencias y las relaciones previsibles entre estas últimas. Nadie, entonces, ha sido capaz de pretender la desmesura de aquellos mapas de los viejos cartógrafos. Todos han seleccionado unos datos u otros, suponiendo que todos han reflejado lo realmente sucedido y no han inventado por su cuenta y riesgo antes de que las cosas sucediesen, como es el caso de algunas "editoriales" televisivas preparadas antes de que se produjesen los acontecimientos de referencia.
La cuestión es la de saber por qué se eligen unos aspectos y no otros. Y la respuesta más inmediata es la del síndrome del ascua y la sardina: era fácil esperar que cada cual arrime el dato al ascua de los propios intereses corporativos o políticos o de la propia ideología (propia o de alquiler).
Por ponerlo al contrario: por qué se dejan fuera unos aspectos y no otros. 
Hay uno previo: el "todo" no cabe en un artículo de 750 palabras (como es mi caso en el periódico, que reproduje aquí y que, casi por definición, fue escrito con anterioridad al martes de la huelga general). Se puede elegir, entonces, aquello que llama más la atención del cronista.
Encima, según la fábula de Borges, el reproducir el "todo" sería imposible y, de ser posible, inútil, como imposible e inútil es un mapa del mismo tamaño que la realidad física (no digamos la social, mucho más liosa). Se selecciona para mejor entender el caos de lo sucedido, siempre hiper-complejo, y que no admite otro sistema que el de la simplificación.
Pero, y ahí viene el problema, se selecciona aquello que mejor encaja con el pre-juicio propio, para lo cual la necesidad de simplificación se puede convertir en un artero simplismo, fácil de entender, pero engañoso.
Ya expliqué, hace muchos meses y siguiendo a Orwell,  "por qué escribo". Claro que yo también dejo muchas cosas fuera del texto, como la violencia practicada por piquetes coactivos o por empresarios amenazando a sus precarios súbditos. Eso: no puede hablarse de la huelga a escala 1:1, así que, sin caer en el simplismo, no hay más remedio que simplificar. ¿Para qué? Para intentar entender qué ha pasado y para colaborar (según la propia ideología) en un mínimo de intento de comprender a los que no la comparten.
Encima, el fenómeno en cuestión no se produce en todas las Españas (hubo sindicatos que no apoyaron la huelga por ser de tendencia contraria a la de los convocantes o por provenir del "centralismo madrileño"). Además, afectó a más partes de Europa. A algunos GIPSI, evidente. Pero también a los que ven el problema de manera semejante a estos últimos, aunque lo ven desde territorios mejor tratados por la "austeridad". En ese sentido, no tiene mucho fundamento afirmar que la huelga atenta contra la imagen de España: la comparte, la huelga, con otros países. Funesta manía de pensar que el propio país es único: se reduce demasiado la escala y se pierde perspectiva. De hecho, hubo reacciones de diverso tipo (desde la huelga a las manifestaciones) en 23 países europeos. 

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