martes, 6 de noviembre de 2012

De lo que no se puede hablar

Mañana publico un artículo (que reproduciré aquí) sobre los silencios en esta ruidosa campaña electoral. Silencios de los que levantan acta los que los sufren directamente, es decir, los estadounidenses. Ahora encuentro una lista digna de mención sobre asuntos que debieron, deberían o deberán ser debatidos en los Estados Unidos, a saber:
to debate, for example, whether drone strikes might be creating as many terrorists as they are killing; or to ask whether Americans truly believe that their president should have “the unreviewable power to kill anyone, anywhere, at any time” with no judicial oversight whatever; or even to inquire of their leaders, actual or prospective, how many thousands will need to be killed in this manner before the war on terror could finally be declared at an end—if in fact it ever can be
No son malas preguntas: 1. a cuántos terroristas se está matando mediante los ataques de los "drones" (aviones no tripulados"  en comparación con los terroristas que tales ataques producen. Parece más que probable que estas matanzas indiscriminadas, aunque con objetivo posible, generan un fuerte resentimiento en las poblaciones, que puede trasformarse en dar el paso y alistarse en las fuerzas contra-insurgentes, anti-occidentales, jihadistas o como se les quiera llamar. Terroristas, incluso. Sucede en otros países con la tortura: a más torturados, más torturables.
2. si los estadounidenses creen realmente que su presidente debería tener el derecho de matar a quien sea, donde sea y cuando sea. El caso del Ben Laden es paradigmático, pero los drones del punto anterior, también. Que haya jefes de estado, como el rey de España, que están por encima de la ley no deja de ser un anacronismo pre-democrático.
3. cuántos miles han de ser matados en esa peculiar guerra contra el terror como para declararla terminada. Es un misterio. Por mi parte, soy de los que creen que con esa "guerra contra el terrorismo" los militaristas estadounidenses han encontrado la justificación perfecta para sus gastos militares (y consiguientes beneficios privados): un enemigo elusivo, fácilmente reproducible, eterno. Ya no les hace falta el "comunismo" de la URSS. Han encontrado uno mejor.

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