jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Aumenta la estupidez?

Una estimulante recogida de opiniones (mejor que ésta) a partir de un artículo publicado en Trends in Genetics. La tesis de este último es que la inteligencia humana fue aumentando progresivamente, pero hace ya tiempo que está disminuyendo y, correlativamente, la estupidez está aumentando. Los retos del hombre (y la mujer) primitivos se lo imponían y a medida que los retos han disminuido, la selección natural no ha ido en la dirección de los más aptos necesariamente.
Obviamente, tal hipótesis no puede probarse: no hay modo de construir un test de inteligencia que se pueda aplicar a todos los hombres (y mujeres, ausentes por cierto) del gráfico. Luego algunos la rechazan, falta de datos y más propia de las Facultades de Humanidades que de las de Ciencias.
La disyuntiva, cuando se carece de datos verificables que puedan mostrar que la hipótesis es falsa, es clara: o se rechaza el tema porque no hay datos para trabajar con él por más que sea interesante e incluso importante o se busca una vía alternativa a ese empirismo. Por ejemplo, y ya que no se puede demostrar con datos, ver hasta qué punto la hipótesis es verosímil. Sus resultados exigen mayor humildad que la arrogancia del "científico", pero plantea problemas importantes.
Personalmente, creo que la hipótesis tampoco es verosímil y, simplemente, porque no distingue coherentemente (la coherencia interna es también un criterio) entre ser listo y ser inteligente. Pido disculpas por el ejemplo que voy a poner, que no demuestra nada, pero sí explica mi posición: hace unas semanas, comentando con unos amigos empresarios el comportamiento de un determinado político, estos explicaban la dificultad que tuvieron para hacerle entender un tema concreto. El tal político, decían, no era inteligente ni siguiera, añado, al nivel mínimo que creo era Huarte de Sanjuan el que establecía en un "bene dicenti oboedit" (si se lo explicas bien, lo entiende; el máximo nivel era el de "omnia per se intellegit", es capaz de entenderlo todo con sus propias fuerzas). Pero sí era listo, y la prueba empírica era el modo en que se había enriquecido en el cargo y cómo se había blindado como para no resultar condenado por algo que los dichos empresarios conocían de primera mano. 
Hay, pues, tipos diferentes de inteligencia y niveles diferentes de cada una de ellas. Fea generalización la que se discute ya que, paralelamente, debe de haber tipos diferentes de estupidez (conozco los míos) y, también paralelamente, niveles diferentes de estupidez (soy suficientemente inteligente como para saber lo estúpido que soy). Estupidez como la de escribir sobre estos asuntos con la que está cayendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario