miércoles, 31 de octubre de 2012

Observadores electorales

Las próximas elecciones estadounidenses pueden tener sus fallos. Primero, de censo electoral con los casos conocidos de exclusión del mismo a los que un gobierno republicano (demócrata) sospecha que pueden ser votantes de los demócratas (republicanos). Es el llamado "disenfranchisement" del que ya he hablado en otros posts.
Después, como ya pasó con la empresa Diebold en las votaciones hacia Bush II, hay sospechas sobre la fiabilidad de los ordenadores que "suman" los votos emitidos a través del mismo. Ahora el caso es de empresas relacionadas con Romney y cuyos ordenadores electorales pueden ser hackeados o de cuyas "sumas" se puede sospechar que no van a ser "exactas".
Finalmente, están los problemas de dificultar el acceso al colegio electoral a aquellos que se sospecha que pueden votar por el contrario. Ambos partidos parece que lo han hecho alguna vez.
Son motivos suficientes para que desde la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (a la que también pertenecen los Estados Unidos) se haya pedido que se acepten observadores para que lleven a cabo tareas parecidas a las que se realizan en otros países velando por la pureza de los votos y el recuento. Y algunos altos cargos rusos han propuesto al Parlamento Europeo que aplique a los Estados Unidos el mismo criterio que aplica a Rusia y, por tanto, envíe observadores electorales. Lo que ha irritado particularmente a esos rusos ha sido que el fiscal general de Texas haya dicho que la actividad de dichos observadores sería considerada ilegal y, por tanto, denunciable y castigable penalmente. Obviamente, estas últimas noticias vienen en The Moscow Times, no en otros periódicos que suelo seguir.

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