lunes, 1 de octubre de 2012

Metáforas de la eurozona

La que siempre me viene a la cabeza es la de Yugoslavia, que se vino abajo a partir de corrientes centrífugas previas, de aceleración económica e intervención externa. 
Las corrientes centrífugas existían. Los colegas que visitaron Yugoslavia en "los buenos tiempos del comunismo autogestionario" (y manteniendo una fuerte simpatía por el régimen y el país) hablaban de los resquemores, si no odios, entre los distintos grupos definidos por la religión o, para ser más precisos, definidos por sus alineamientos con los nazis que habían ocupado el país, alineamientos que coincidían con la religión. Una vez más: la causa del odio no eran las diferentes religiones, sino la política previa, asunto que no fue afrontado por Tito.
La economía aceleró la fisión, sobre todo cuando las repúblicas federadas se  endeudaron de manera irresponsable. E "irresponsable" quiere decir que fueron unos insensatos y que no pagaron por ello. El que tenía que afrontar el problema era el gobierno central.
Y la intervención externa fue la de Alemania. Entre apoyos explícitos a los secesionistas -no exactamente como huella del pasado, pero, pero...- y exportación no tan explícita de armas a los mismos, el ahora alabado canciller tuvo una mala intervención, como guinda de un pastel explosivo. o, mejor, como fomentador de la yesca.
Esta metáfora la he planteado alguna vez a propósito de las Españas, pero es obvio que se puede aplicar a la eurozona. 
Ahora me encuentro otra metáfora más subyugante: la caída de la URSS. No por casualidad viene en RT y los que escriben son rusos (por cierto, escriben Mijaíl Jazin como mandan los cánones y no como los que dependen de textos anglosajones donde aparece como Mikhail Khazim). Hay corrientes centrífugas anteriores (lo traté en un librito sobre El nacionalismo europeo), la deuda de los países-miembro juega un importante papel y, aquí, el factor externo no es Alemania sino los Estados Unidos. 
Las metáfonas no prueban nada. Pero ayudan a hacerse preguntas.
Sus limitaciones se ven cuando se ve cómo pesan las divisiones culturales en países como Siria o Líbano. Lo describe Kofi Annan en sus memorias, donde también dice que si Tony Blair no hubiese secundado a Bush II, la debable de Irak (para los iraquíes y para el mundo mundial) no se habría producido. Con ello, además, da a entender que los otros dos del cuarteto de las Azores (Aznar y Barroso) eran meros comparsas. Pero ésa es otra historia.

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