sábado, 13 de octubre de 2012

Extraño Nobel

Alfred Nobel dejó establecido, en 1895, un fondo para premiar a la "persona que habrá hecho el mayor o mejor trabajo a favor de la fraternidad entre las naciones, por la abolición o la reducción de los ejércitos existentes y por la convocatoria y promoción de congresos de paz". Si lo de Obama ya se las traía y, antes, lo de Kissinger o Arafat, el premio Nobel de la Paz para la Unión Europea mantiene la línea que, seguro, habrá hecho a Nobel removerse en su tumba. Algunos se preguntan si este premio no será un chiste. De mal gusto, pero chiste.
La Unión no lo merece. De entrada, no es una persona y no ha hecho un gran trabajo en Libia, Siria, Afganistán, Irak o internamente a favor de la fraternidad. Sus dirigentes no han pensado ni por un momento reducir sus ejércitos y las conferencias de paz quedan para algunas iniciativas... ¡noruegas!, pero no, ciertamente, para los bruselianos en general o para los países miembros en particular. La pacífica Albión, o la no menos pacífica Alemania marcan el camino. En las Españas, los presupuestos generales del estado hablan no precisamente de una reducción del presupuesto militar (llamado "de defensa", aunque no se sabe bien de quién hay que defenderse).
Mejor no prestarle más atención a tal premio. Nunca más. Il troppo è troppo.

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