domingo, 7 de octubre de 2012

Entre votar y defender

Doy por supuesto que en Venezuela gana Chávez aunque su apoyo se haya reducido. Tengo amigos en el país de los tres grupos principales a la hora de clasificar a los votantes (y de los que he recibido mails últimamente): 
1. los hartos de Chávez, de sus histrionadas y de sus escasos éxitos y, muy en particular, del auge incontrolado de la violencia y la delincuencia. Obviamente, habrán votado por Capriles.
2. los horrorizados por la posibilidad de que ganara Capriles y entusiasmados por lo que Chávez ha hecho por "los de abajo". Pueden reconocer que hay corrupción, pero "más había antes". Y pueden reconocer la excrecencia de la "boliburguesía", pero la compensa la mejora de las condiciones de las capas populares, la reducción de la pobreza, las misiones y la atención a "los de abajo". Obvio: se vota por Chávez y con entusiasmo.
3. los que, considerándose de izquierdas, no pueden votar por Capriles (saben lo que es la derecha) y tienen problemas para votar por Chávez (que no es de izquierdas, que sigue vendiendo petróleo a los Estados Unidos, que se entrega al Brasil y ha perdido liderazgo en el Continente mientras apoya a Gadafi y Assad). Votarán... por Chávez. Es el mal menor. Lo harán tapándose la nariz (como confiesan haberlo hecho ya antes) no porque consideren a Chávez "de los nuestros", sino porque Capriles es "todavía menos de los nuestros".
Bien. Así ha sido la cosa. Pero una cosa es votar y otra es apoyar incondicionalmente al régimen. Algunos esribidores (y, a pesar de ello, amigos) lo han hecho repetidas veces desde esta Europa decadente y, autoproclamados de izquierdas, desde sus perspectivas más cercanas a 2 que a 3. No entra en su panegírico el problemático socialismo en el que el sector privado aumenta su participación en el PIB o en el que las relaciones con los sindicatos obreros son como son, es decir, muy problemáticas cuando no represivas. Un votante de la izquierda francesa, que conoce bien a la izquierda latinoamericana en general y a la venezolana en particular (por seguir confesando, también amigo), hace una lista aquí de las razones por las que esa defensa a ultranza del régimen no acaba de encajar con los supuestos ideológicos de quienes se declaran de izquierdas.

10 comentarios:

  1. Lo enlacé, con tu permiso.

    ¿Tienes algún artículo más largo o algún estudio sobre Chávez y Venezuela en algún lugar? Espero respuesta. Gracias.

    Saludines.

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  2. ¿Y algo en español que conozcas y me puedas enlazar? Quicir algo bueno, ya sabes ;-)

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  3. En líneas generales coincido, tanto con la clasificación por grupos de votantes, como con las razones expuestas para que cada grupo opte por votar a uno u otro candidato, sin embargo creo que hay algunos elementos importantes en el reciente proceso electoral en Venezuela que echo de menos en el análisis.
    1-La enorme participación electoral, en aumento desde las elecciones presidenciales del año 2000, que sugiere un interés creciente por parte de la ciudadanía venezolana en la política, al contrario de lo que ha venido pasando en España o Alemania, por poner dos ejemplos, donde la participación en ese mismo periodo se ha ido reduciendo con la sola excepción de las elecciones marcadas por el atentado de Atocha ¿Qué sugiere esto? Justo lo opuesto, desinterés, algo así como “que no nos representan”.
    2-La presentación de Henrique Capriles como “el nuevo Lula”, tan poco creíble como significativa del cambio de mentalidad en cuanto a las preferencias políticas experimentada por la sociedad venezolana. Tras casi 14 años de Chávez en el gobierno parece claro que el candidato de la oposición que se presente como el abanderado de la derecha se está haciendo el harakiri, vamos, lo mismo que le pasaría al candidato estadounidense que se presentase como abanderado de la izquierda en su país.
    3-Que Chávez sea o no de izquierdas puede ser más o menos discutible, pero lo que resulta difícilmente discutible es que su llegada al gobierno en Venezuela ha supuesto un cambio enorme en la gran mayoría de las políticas públicas de su país. En cambio resulta mucho, pero que mucho más difícil percibir grandes cambios de políticas públicas en los países desarrollados en los que hay una alternancia entre partidos de derecha y de supuesta izquierda, aunque esta sea francesa.
    Por último debo decir que me ha llamado la atención la expresión “apoyar incondicionalmente al régimen”, con la que solo podría estar de acuerdo en caso de que considerásemos de la misma forma a los gobiernos elegidos democráticamente en todos los países del mundo. Empezaré dando ejemplo, el régimen español de Mariano.
    Bueno, podría sonar peor, creo.

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  4. Gracias por la llamada de atención sobre el "régimen". Cierto que no es una expresión afortunada y puede llamar a engaño. Hasta Carter ha reconocido la limpieza de las elecciones y Capriles, en contra de lo que se predecía (también se predecían barbaridades sobre la reacción chavista si perdía), lo ha reconocido. La retiro, aunque no sería serio borrarla. Pero sí hay que reconocer una diferencia entre lo que se ha llamado en las Españas "felipismo" y lo que se sigue llamando en Venezuela "chavismo". No se refiere a cómo se eligen, sino a cómo se gestiona.
    El blog está escrito antes de conocer los resultados del 7 de octubre y, sí, ha habido una alta participación que yo no atribuiría a las intrínsecas bondades del sistema sino a que, esta vez, sí que había partido, que es una de las razones que llevan a alguna gente a votar.
    En los Estados Unidos no hay solo dos candidatos, Obama y Romney. Hay más. Para ellos es mucho peor que lo que haya podido ser para Capriles que ha conseguido mejorar los resultados de la oposición y queda por ver cómo son las siguientes elecciones locales. No hay fin de la historia. Y parece que Chávez ha disminuido en su apoyo incluso en las "clases populares" que, una vez han mejorado, han cambiado sus demandas políticas.
    No me preocupa saber si es o no de izquierdas. Lo que me preocupa es,aquí, la defensa a ultranza (o el ataque a ultranza) sin bajar a los molestos detalles contrarios al propio prejuicio. Comprendo que los abogados defensores de una u otra opción solo tomen en consideración los datos que encajan con su opción. Eso también pasa en los juzgados. Y comprendo el entusiasmo en una u otra dirección (reflejo posiciones de amigos míos que las defienden). Pero el nivel de racionalidad no me parece suficientemente alto como para sentirme tranquilo.

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  5. Bueno, diría que Chávez es un caudillo de hecho. Respecto al gobierno que tenemos en España, es una dictadura de hecho también.

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  6. Invocar las diferencias de gestión entre el "Felipismo" y el "Chavismo" no sé yo si es muy buena idea, sobre todo teniendo en cuenta que este gestor de la izquierda comenzó su mandato con un "OTAN, de entrada no", para seguir con un "de salir, ni hablamos", continuó con su defensa del estado desde las "cloacas", mientras en política económica tuvo ocurrencias tan bolcheviques como las SICAVs, y todo ello al mismo tiempo que se enorgullecía, supongo que también desde la izquierda, de su gran amistad con el entonces presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, sin tenerle en cuenta ni el espectacular aumento de las desigualdades producido durante su segundo mandato (pese a la enorme riqueza petrolífera del país), ni el aumento, más espectacular aún, de la inseguridad (las muertes violentas por año se multiplicaron por 6), ni el "Caracazo", ni esa facilidad para echarse al bolsillo dinero público. Vamos, el perfecto amigo del gestor de izquierdas.

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  7. De acuerdo. Pero no era ése el sentido de mi comparación. Era a propósito de mi discutible uso de la palabra "régimen".

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  8. Mirad, este artículo no está mal:
    http://blogs.lainformacion.com/zoomboomcrash/2012/10/08/elecciones-venezuela-2012-por-que-millones-de-personas-siguen-votando-a-hugo-chavez/

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  9. Y aquí otro:
    http://blogs.lainformacion.com/zoomboomcrash/2012/08/27/las-siete-plagas-que-hugo-chavez-trajo-a-venezuela-no-lo-digo-yo/

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