martes, 2 de octubre de 2012

El catastrofismo como argumento

Un interesante artículo en Le Monde sobre la obra de Jared Diamond y sus catástrofes. De entrada, es un caso más (arrimo el ascua a mi sardina) de lo infundado que es el mito del "buen salvaje", respetuoso del medioambiente y pacífico. Ecocidios y genocidios los ha habido en toda la historia de la Humanidad, por lo menos desde la introducción de la agricultura hace 12.000 años.
Me han interesado las críticas de las que se hace eco el texto que cito. Por un lado, la de los que discuten algunos de sus datos, por ejemplo a propósito del colapso de los mayas. Es posible (tampoco tengo capacidad ni información para entrar en tal disputa). Y es posible porque una de las tentaciones de los que usan una determinada etiqueta para todo lo que encuentran es precisamente el forzar los datos para que encajen con su etiqueta. Puede que Diamond haya caído en dicho peligro. No hay dato que, convenientemente torturado, no acabe confesando lo que el investigador quiere. Y más en temas como estos. Son, pues, críticas bienvenidas (no creo que por Diamond, pero sí para los que lo vemos desde fuera: un enamorado de su etiqueta la defenderá por encima de todo -hay varios, en las disciplinas sociales, que lo hacen -sociedad líquida, choque de civilizaciones, globalización, sociedad red, sociedad posindustrial, no logo, doctrina del shock etcétera).
También hay críticas que lo que hacen es proponer variables que Diamond no tiene en cuenta. Políticas, demográficas, culturales. Es cierto que atribuir a alguna de ellas EL papel dominante (determinante en última instancia, si se prefiere) puede llevar a errores, como sucede entre los culturalistas weberianos y los materialistas marxistas: en cada una de estas escuelas faltan los elementos de la otra. Pero también es cierto que el ideal del mapa a escala 1:1 (considerar TODAS las variables posibles, dejando espacio para las desconocidas) es de imposible realización y, si fuese posible, sería inútil: comprendemos mediante simplificación y dejamos de comprender en los dos extremos, el del simplismo -una variable, como las clases sociales, lo explica todo- y el de la complexité de la complexité que a veces solo sirve para hablar de sí misma. No es fácil establecer las fronteras, pero el simplismo de Diamond sí que es un argumento a discutir.
Por otro lado, hay críticas que lo que rechazan es el catastrofismo y la falta de confianza en la capacidad del ser humano para superar sus problemas. Ahí sí que me siento incómodo. Rechazar propuestas no por su contenido sino por la psicología de quien las hace, no me parece un argumento serio. Los que, en el Titanic, dijeron "esto se hunde", usaron un argumento correcto empíricamente. El acusarles de catastrofistas habría carecido de sentido. También ahora. Si, en la actualidad, la especie humana está poniendo en riesgo su propia supervivencia (no la egocéntrica "supervivencia del Planeta" que confunde el todo -el planeta- con la parte -la especie humana-) eso no es catastrofismo. Se trata de ver si, efectivamente, estamos al borde de una catástrofe o no. Esas acusaciones carecen de sentido excepto en un punto: las predicciones tipo Casandra tienen más impacto mediático que las de Pollyanna. "No news, good news", es decir, que si son noticias es porque son negativas. Pero eso no implica que sean verdaderas o falsas, que es lo que hay que discutir.

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