domingo, 26 de agosto de 2012

La rugosa realidad

Si los medios que utilizo para defender mis ideas a lo que llevan es a que triunfen las contrarias, tendría que revisar esos medios. Pero así es la política: puedo votar por mis ideas y que así triunfen las contrarias o puedo votar para que no triunfen (el llamado "voto útil"). Obviamente, si todas las demás opciones son la misma (por ejemplo, les considero a todos "neoliberales") y la mía es minoritaria, haga lo que haga nada sucederá.
Claro que puedo abandonar el comportamiento instrumental (pongo medios para conseguir fines) y reducirme al comportamiento expresivo (expreso mi contento o descontento sin pensar en qué efectos pueda tener mi expresión que se agota en sí misma). 
Si me hago un corte, puedo poner un antiséptico y una venda o puedo gritar "ay, ay, ay". 
Como siempre, con excepciones: se puede tener un comportamiento expresivo (no instrumental directamente), pero pretendiendo que así los demás tomarán conciencia de qué está sucediendo y obrarán en consecuencia. Me quejo para que me ayuden, por ejemplo. No siempre es así: en la vida social hay bumeranes que hacen que cuando uno pretende influir en las percepciones de los demás para que las propias dejen de ser minoritarias, lo que se consigue es que sean todavía más minoritarias. Es una cuestión empírica que solo se resuelve con el paso del tiempo.
¿Es asaltar un supermercado un comportamiento instrumental puro, expresivo puro o instrumental de este último tipo? El tiempo lo dirá, pero me temo que el bumerán funcione.
¿Tiene Izquierda Unida que dar el poder al PP como en Extremadura o al PSOE como en Andalucía? No vendrá mal repasar los tres tipos de comportamiento y ver qué significan en cada caso. No es mal ejercicio mental para estos días de agosto que termina.

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