jueves, 2 de agosto de 2012

Hoy veremos qué pasa

Comienza a ser cansino eso de esperar noticias del día que separan una época de otra. Algo así, banalizando, como "la boda del año" o "han hecho historia". Boda no, pero historia sí que puede que se tenga. Y me resulta extremo este comentario en The Guardian:
"The [European Central Bank] has always had, and continues to have, the power to end the immediate crisis in the eurozone, but has refused to do so.... [F]or a nefarious political reason: in order to force the weaker economies of Europe to accept a regressive political agenda."
El título es todavía más explícito: "Cómo el Banco Central Europeo ha llegado a controlar los destinos de la economía mundial". Comencemos por ahí.
Los conspiranoides añadirán "Goldman Sachs", el auténtico poder mundial si se ve en qué trabajaron algunos de los personajes centrales en esta tragedia (griega). Los anti-eurocéntricos dirán que si la Unión Europea ya no es central para el funcionamiento de la economía mundial, lo que le suceda puede ser importante para sus habitantes, pero no para el resto del mundo. Los "contemplativos" nos quedaremos boquiabiertos al ver los motivos que hay para afirmar una cosa y su contrario. Pero que el BCE tiene en sus manos algunas decisiones importantes, es algo fuera de duda... pero reconociendo que, una vez más, para intentar entender tenemos que simplificar. Porque el BCE no es "una unidad de destino en lo universal" sino un conglomerado de intereses sobre los que inciden grupos de presión (¡y "accionistas"!) que intentan arrimar el ascua del BCE a la sardina de los propios intereses. Los bancos alemanes sin ir más lejos.
Pero sí parece cierto que el BCE tiene en sus manos la posibilidad de alterar el curso de las cosas que ahora están sobre la mesa, incluso para países emergentes. El artículo recién citado del Guardian se refiere a cómo "tres palabras" de Draghi cambiaron la tendencia de las bolsas (asunto, por cierto, anecdótico ya que las bolsas tampoco son "una unidad de destino en lo universal", sino conjunto de decisiones de muy diverso calado). Y que si no lo hace, lo que consigue es debilitar todavía más la capacidad de decisión soberana por parte de los gobierno periféricos de la Eurozona.
José Carlos Mariátegui (en “Lo nacional y lo exótico” de Peruanicemos el Perú) decía aquello de que “Tenemos el deber de no ignorar la realidad nacional, pero tenemos también el deber de no ignorar la realidad mundial”. La manía estos días es reconocer la primera parte del precepto y, por ejemplo, plantear la "prima de riesgo" (spread) como algo nacional cuando empíricamente no puede serlo, ya que es la comparación entre los tipos en Alemania y los españoles. Es decir, que puede aumentar porque bajan los españoles, suben los alemanes, ambos, o una desmesurada bajada o subida respectiva. Y lo mismo sucede con el euro... respecto al franco suizo, el yuan o, por supuesto, el dólar: que no es un ménage à trois sino una orgía masiva.
Sea como sea, también "hoy puede ser un gran día" y no por lo que suceda en las diferentes "realidades nacionales", sino por instancias superiores al Estado-nación que, sí, podrían influir en el resto del mundo del mismo modo que lo que sucede en el resto del mundo influye en esas instancias superiores y en las "realidades nacionales". Por eso, aunque el BCE permitiese "agendas políticas" menos "regresivas", no me extrañaría que la agenda política del gobierno español siguiese en sus trece. Edulcorados, pero en sus trece. (recomiendo darle un vistazo al post de hoy en el blog de Alberto Garzón sobre volumen y evolución de las deudas españolas) 
Sí que hay ideologías. Nacionalistas, por cierto. Y cuando digo nacionalistas me refiero tanto a los proyectos de "recentralizar" España propios del nacionalismo españolista como a los proyectos secesionistas de nacionalismos como el catalán. No se olvide que la desaparición de Yugoslavia estuvo acelerada por su particular crisis de la deuda.

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